DESCONCIERTO DE GÉNERO
Ahora que andamos más perdidos que el hijo de puta de Esperanza Aguirre el día de San José, los géneros musicales alcanzan el clímax, caducan y se suceden a una velocidad de vértigo, y ya no sé ni en qué tiesto meo. Hubo un tiempo en que sí existían los géneros y hace no tanto se distinguían disciplinas como el rock & roll (Eddie Cochran), el pop (The Beatles), el rock (Springsteen) o el heavy (ACDC).He apurado muchas copas y madrugadas discutiendo el tema. Y lo que es peor, poniéndome de un gerol que no te quiero ni contar cada vez que un espabilado se refería a su propia música como rock, por ejemplo. Que lo diga el locutor de turno o el presentador de los videoclips de oficio, tiene un pase. Al fin ay al cabo, los bustos parlantes que dan la vez son más madera para una máquina que está a punto de morir de éxito por no haber pasado la ITV de los nuevos tiempos.
Ahora bien, que cometa perjurio el autor al que se le presuponen, aunque en ocasiones sea mucho presuponer, ciertos mimbres musicales, es otro percal. Puede que con la irrupción del grunge y el auge de la globalización en los 90 la vida en general se fuera a tomar por el culo. Los placeres particulares de cada uno fueron violados por las masas, una turba de indeseables asaltó la clase turista de los aviones y los géneros musicales se fueron al carajo.
Desde entonces todo es fusión y nadie te afea la conducta porque en realidad no es una cosa ni otra sino lo que te sale de los huevos. Desde entonces, todo es indie o multinacional, que es donde acaba el primero cuando tiene el éxito del segundo. Desde entonces, abunda la carnaza para que los chavales se acuchillen las ingles. Desde entonces, puedes comprarte la camiseta de una gira que acabó antes de que tu padre le pusiera un piso a tu madre.
Desde entonces, es posible que Bardem haga de maestro de ceremonias sin que nadie lo abata de una pedrada. Y de ahora en adelante, es posible que no sepas qué esperar cuando vayas a un concierto. Por suerte, es muy probable que ni siquiera puedas ir porque Internet ha dado prioridad al huevón de tu vecino, el mismo que se compró la camiseta de la gira que terminó muchos años antes de que su madre descubriera que se iba a casar con un idiota.







