"Cuando un verdadero genio aparece en el mundo, lo reconoceréis por este signo: todos los necios se conjuran contra él" (Jonathan Swift, 1667-1745)

miércoles, diciembre 24, 2008

SEAN FELICES, EN SERIO

Aproximadamente hace un año les contaba la tortura medieval a la que nos sometió Iberia, nuestra línea aérea amiga a pesar del celo de los pilotos. Más de una hora de villancicos populares desde que aterrizamos en Nueva York hasta que nos bajamos de la aeronave. Un auténtico taladro. Esta vez disfrutaré de las fiestas en casa y en familia, que a estas alturas del año ya no tengo ni hucha que romper. Sin embargo, antes de cerrar La Conjura hasta el próximo enero, no quiero quedarme con las ganas de demostrar que los villancicos pueden ser otra cosa si los cantan Elvis, Tony Bennett, Nat King Cole, Frank Sinatra o, de nuevos en estas páginas, Bruce Springsteen.


Feliz Navidad a todos. Disfruten de la familia y los amigos y ya veremos qué pasa en 2009.

miércoles, noviembre 26, 2008

MÚSICA NEGRA

Anoche, cosas de noctámbulo, me tragué a Miqui Puig en los conciertos de Radio 3 que echan de madrugada en La 2. Y digo 'echan' para honrar mi tierna infancia pucelana, cuando la televisión echaba westerns en la sobremesa de los domingos, y para que alguien eche a Puig a los leones. Buena banda, regular interpretación y pésima voz hasta que decidí irme al sobre. Pero con todo, y aun sin conocer a la persona y reconociendo que su música a mí plim, confieso que siento cierta simpatía por el personaje. Más allá de la televisión que todo lo pudre y luego lo esparce, me parece un tipo que casi siempre ha hecho lo que le ha salido de los huevos. Casi siempre, a veces, ya es mucho. Y eso, siempre, es importante.

Lo demás para hoy ya es banda sonora de novela negra, un subgénero en el que los protagonistas hacen mutis para siempre dejando tras de sí un rastro de misterio. Incluso morbo, si se puede llamar así. Por orden de proximidad, Susie Pop, "la Verdadera Nancy Rubia", se ha tirado por el Punte de Segovia demostrando que las mamparas sólo sirven para los cobardes. Jamás he escuchado a las Nancys Rubias y tampoco voy a hacerlo ahora. Es más, ni siquiera sé qué hacen exactamente, pero este tipo de noticias me hacen pensar si es necesario que se apague una estrella para que nazca un mito o es todo mucho más sencillo. Es decir, ¿el revuelo se debe a la forma o al fondo? En cualquier caso, no se por qué pero lo siento sinceramente.

Y al otro lado del canal, han declarado muerto a Richey Edwards, guitarrista y compositor de los Manic Street Preachers. Tampoco he escuchado en mi vida a los MSP, pero según los papeles el tipo desapareció en 1995 y encontraron su coche cerca del puente Severn, otro lugar con cierto gancho para los suicidas. Desde entonces ni rastro, aunque ya ha habido varios avistamientos. Era de esperar. También los hay que aseguran haber visto a Elvis, aunque yo dudo mucho que nadie reconociera a un abuelo de 73 años por mucho que presumiera de lentejuelas y patillas de hacha. En definitiva, dos historias de suicidios que los hará sobrevivir a su propia obra. Por cierto, ¿adivinan cuántos años tenía Edwards cuando desapareció?

miércoles, noviembre 12, 2008

BODA A LA BÚLGARA (III Y FINAL)

Comentaba hace ya un tiempo que yo quiero a todo el mundo. Y que a algunos, incluso, los quiero hostiar. Entre todos ellos, destacaría una fémina del tamaño de un oso grizzly, imagínense, que vigilaba el escáner del equipaje de mano del aeropuerto de Sofía. Imagínense también los modales con los que me preguntó si llevaba un portátil encima que no tuve más huevos que contestar con un gracioso y muy español "no, cojones, no, no llevo un puto ordenador en la mochila". Y es que para ser sinceros, los búlgaros, no se ofendan ustedes, no me parecieron gente amable.

Será mi mala suerte, pero es tan cierto que la mujer búlgara de mi colega sería capaz de sonreír con los pies metidos en la freidora de un churrero como que el trato no fue todo lo cordial que cabía esperar. Y eso, si no quieren seguir imaginando ya se lo cuento yo, se refleja en ciertas rutinas. Conducen como auténticos hijos de puta, por ejemplo. Que un taxista amague con echar a otro coche a la cuneta por no ceder el paso, adelantar por el arcén o hacerlo por la izquierda de tal manera que se crucen tres coches a la vez y sin inmutarse, sólo lo he visto en Bulgaria.

Con todo, la palma se la llevan los taxistas del aeropuerto y el busero que nos llevó a Plovdiv. Sepan que antes de coger un taxi hay que pactar el precio y ya en el destino, si protesta, se amenaza con llamar a la policía y se quedan como la seda. De lo contrario, al final pasa lo que pasa, que pagas diez euros por un trayecto de cinco, aunque reconforta que algunos pagaran treinta y encima dejaran propina. En cuanto al conductor del autobús, cómo contarlo. Se le caló el motor en el carril izquierdo de una salida en curva de la autopista y, como no arrancaba, lo dejó caer marcha atrás con la reversa metida. Jugada maestra y, por otra parte, arriesgada de cojones.

Por lo demás, en descargo de Bulgaria hay que decir que es un país barato, muy barato, donde el cartón de Marlboro cotiza a 17 euros y puedes cenar por siete u ocho euros. Eso sí, mi amigo Jon quiere advertirles (de) que "cuando te dicen que la bandera es blanca, verde y roja por el yogur, el pepino y el tomate, no están de cachondeo y si lo están, me habría parecido una razón la mar de convincente". No sé qué pensaría Freud de todo esto, pero así es, el pepino y el yogur se sirven a granel.

PD: Supongo que cosas similares podría decir cualquier turista suizo que venga a España, pero es que nosotros, amigos, también somos un país de mierda.

PD2: Si alguien necesita algunos consejos sobre la vida nocturna de Bulgaria que avise, que más vale prevenir que jugarse un sopapo.

viernes, octubre 17, 2008

SIN PALABRAS


Soy poco amigo de autoretratarme en mi blog, pero la ocasión sin duda lo merecía. Uno que es mitómano, ya saben ustedes. Quien necesite una explicación, quien no conozca a mi nuevo mejor amigo Carlos, es que no sabe en qué crisis vive.

Nota: Ante la avalancha de personas que no saben quién es Carlos, y hayan dejado o no constancia de ello en este post, no me queda más remedio que poner un poco de luz. Este es Carlos:

jueves, septiembre 04, 2008

BODA A LA BÚLGARA (II)

Jon es un buen amigo, un amigote más bien, que cambió un trabajo cabrón y un futuro brillante por un trabajo digno, un 30% más de sueldo, jornada intensiva todo el año y un futuro igual de brillante. Tiene un talento especial para salir de juerga y para disfrutar de cualquier cosa, y en su descomunal caja torácica atesora las virtudes más diversas, pero hay que reconocer que la paciencia no es una de ellas. Sé que suena tentador, pero está felizmente casado con una señora igualmente divertida, bien educada, muy trabajadora y, ella sí, tremendamente paciente.

También podría decir que "lo dejo suelto y se va al prado, y acaricia tibiamente con su hocico, rozándolas apenas, las florecillas rosas, celestes y gualdas... Lo llamo dulcemente: ¿Jon?, y viene a mí con un trotecillo alegre que parece que se ríe, en no sé qué cascabeleo ideal... Come cuanto le doy. Le gustan las naranjas mandarinas, las uvas moscateles, todas de ámbar; los higos morados, con su cristalina gotita de miel... Es tierno y mimoso igual que un niño, que una niña...; pero fuerte y seco por dentro, como de piedra...", pero eso ya lo dije de otro amigo, el único tipo al que no le cabe el nombre en las tarjetas de visita.

Yo es que soy muy de introducciones pero, en realidad, Jon sólo quería aportar una serie de notas que no recogí en el post anterior. Hechas las presentaciones, ahí van algunos cuatro detalles impresionantes, dos graciosos, dos curiosos, uno peligroso y otro más asombroso:

1. Lo impresionante que estaba la speaker que hacía de maestra de ceremonias a la hora de los bailes regionales bautizada como Estoica Chonda.

2. Lo impresionante que estaba la babysitter de los niños… ¡Cómo me habría gustado ver la cara del tipo listo que la contrató y la de su mujer al verla!

3. Lo impresionantes que estaban dos primas de la novia y el error que supone comentárselo a tu mujer en plan "ante todo somos amigos, ¿no?"

4. Lo impresionante que es darte cuenta que te has casado en una noche de eclipse lunar y el montón de efectos colaterales que puede tener esa conjunción de los astros.

5. Lo muy gracioso que resulta, cuando estás tan borracho que ya no ves ni la punta de tu nariz, preguntar al pinchadiscos búlgaro al más puro estilo Bart Simpson, si puede llamar por el micrófono a Dévora Melchocho, a Tomás Turbador o a Mepica Lapolla.

6. Lo menos gracioso que resulta ver la cara del novio, que español y tiene mucho brío, cuando te caza diciéndoselo al pinchadiscos.

7. Lo curioso que resulta que te tachen de raro por no saber cantar la canción de 'Heidi' en japonés.

8. Lo más curioso que resulta comprobar el elevado número de amigos tuyos que sí que se la saben.

9. Lo peligroso que resulta practicarle la llave de la foca monje, con el giro de la cobra incluido, a un british white collar de la city, más aún cuando en plena caída te das cuenta de que va a caer sobre botellín de cerveza.

10. Lo asombroso que supone responder "en nada" cuando el inglés que se ha cortado la espalda te pregunta en qué cojones estabas pensando.

En fin, diez detalles que ayudan a comprender cómo se desarrollaron los acontecimientos durante la boda. Gracias, Jonete.

martes, agosto 26, 2008

BODA A LA BÚLGARA

Apenas hace dos días que estoy de vuelta, jodido pero contento y con las pilas cargadas. Ya he vaciado la ropa sucia de mi roída maleta y he recargado las baterías de las ilusiones para enfrentarme a un nuevo curso lleno de nuevos retos y desafíos interesantes. La pura verdad es que una vez recuperado del impacto inicial, reconforta volver a sentirse útil. ¿En serio? ¡Y una polla bien gorda! Estoy muy puteado, como todo currito que se precie, pero la realidad impone que este verano ya es agua pasada y es mejor no darse ni un latigazo de más. Tampoco me queda ni un duro, así que al tajo.

Suspiro mientras tecleo 'en fin' y pienso qué puedo escribir sin provocar el mismo efecto que la ingesta de una ristra de ajos. Les supongo enterados de las alegrías y los sinsabores de nuestra delegación olímpica y, si no es el caso, dejarían de leer en el mismo momento que se olieran el pastel, en el mismo momento que hablara de los éxitos de los deportes de equipo y de los fracasos en la piscina o sobre el tartán. También supongo que saben, o al menos intuyen, todo lo que puede ofrecer un paraíso como Formentera si sabe uno librarse del turismo italiano más cutre. Y si como antes, no es el caso, lo mejor es que vayan y lo disfruten en sus propias carnes, que aquí estaré yo si necesitan consejo.

Así las cosas, creo que no tengo nada mejor en el baúl de la memoria que los recuerdos de la boda ortodoxa a la que asistí el 16 de agosto. Nada más y nada menos. Lo cierto es que se agradece la brevedad de la ceremonia, que no pasó de los 20 minutos y fue íntegramente cantada al alimón por el cura y un monaguillo entrado en la treintena que hizo las delicias de algunas de las invitadas. Algunas lo niegan ahora, pero el rubor de las mejillas y la delación de otras, sobre todo, confirman que la cabra tira al monte y que todo el mundo tiene una imaginación con la que entretenerse en los momentos de tedio.

También se agradeció la ronda de chupitos con la que nos obsequió un oriundo antes de entrar a la capilla. Era un licor de destilación casera que habrían firmado los dibujantes de la casa Acme. Si cualquiera de nosotros hubiera sido el Coyote nos lo habríamos bebido como se traga una pastilla cualquiera, habríamos mirado a la cámara con la cara de acémila del que presagia el desastre, de golpe se nos habría abombado la tripa como si estuviéramos a punto de parir, nos habría salido humo por las orejas y nos habríamos caído al suelo de espaldas rígidos como estacas. El adjetivo que mejor lo define es violento, no sé si me explico.

Creo que de aquel lodo vinieron los sudores durante toda la ceremonia. Como dice una tía mía, se me perló la frente. Peor fue el trago de los novios, chorreando sin perder la compostura –la pobre novia habría deseado maquillarse con Titanlux-, y tocados con unas coronas que sientan dudosamente, como diría un gañán. Transitado el formalismo, el protocolo búlgaro es generoso a la hora de alambicarse el cuerpo. Y como allá donde fueres haz lo que vieres, después de las cervezas vinieron los combinados.

Todo lo empapamos con una cena interruptus a la búlgara a base de ensalada de queso y pepino y cordero. Entre la entrada y el plato fuerte se hace un stop and go para disfrutar del folclore local con la participación de los novios y el resto de la boda en lo que debió ser la versión autóctona de 'Paquito el chocolatero'. Lo demás ya saben en qué consiste, la típica borrachera colectiva que ya era universal mucho antes de que la globalización nos pusiera a todos a bailar al son de la misma música. El novio, otra invitada y yo acabamos dando los buenos días a los más madrugadores antes de tomar el camino de nuestro propio lecho.

miércoles, agosto 13, 2008

HASTA EL 25 DE AGOSTO

A partir de mañana y hasta el lunes 25 de agosto me borro del mapa, dimito del mundo y me voy de vacaciones que Madrid ya huele a muerto. Primero me voy a Bulgaria, a la boda de un amigo, y a la vuelta, sin salir de la terminal de Barajas, empalmo con un vuelo a Ibiza y el ferry a Formentera. En total once días en los que pienso abandonarme a los placeres más mundanos y los instintos más básicos. Todos los que estén de vacaciones que expriman lo que les queda, los que ya hayan vuelto que se lo tomen con calma si les dejan y los que se van ahora que lo pasen de cojones. Salud, suerte y buen camino.

viernes, agosto 08, 2008

SILENCIO, SE JUEGA

El deporte español está en racha. Y esa bendita ventana indiscreta que nos sirve en bandeja catódica el don de la ubicuidad, no se cansa de demostrarlo. Más le vale, que amortizar los derechos de retransmisión cuesta un huevo y la yema del otro. El caso es que hace ya meses que nuestros deportistas y deportistos –de nuevo va por usted, ministra- conquistan glorias que son capaces de silenciar hasta la crisis que nos acecha.

Pareciera que la vida es sueño, sobre todo para un Zapatero que se apunta el tanto a falta de otros resultados que ofrecer. El bueno del presi comentó que desde que está en La Moncloa se han cosechado los mayores éxitos del deporte español. En fin, basta ver su caída de hombros para entender que su colaboración ha sido imprescindible. Me pregunto si habría tenido arrestos para festejar los 100 días de la legislatura sin la anestesia popular de la Eurocopa. ¿Sí? Pues eso es lo grave.

La próxima gran cita deportiva son los Juegos Olímpicos de Pekín, cuya ceremonia de inauguración se está celebrando mientras escribo estas líneas. Se espera que la cosecha de medallas sea cuantiosa, pero me interesa más el cambio cualitativo al que estamos asistiendo. Parece que, por fin, los españolitos hemos perdido los complejos y la vergüenza con la misma naturalidad con la que se pierden los calzoncillos y los prejuicios a los pies de la cama. Ya somos altos, guapos y fuertes.

Cuando un tipo de Sant Boi que se ha formado en la cantera de Can Barça, que es més que un club, dice cosas como estas, puede que los que nos sentimos españoles dejemos de cargar con la pesada losa de ser 'fachas'.



Harina de otro costal y de lo más 'facha', por cierto, es la invitación cursada por el presidente del Comité Olímpico Español, Alejandro Blanco, y la vicepresidenta del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, a los olímpicos españoles. Que no hagan declaraciones políticas en Pekín, que reine el espíritu olímpico, que se metan sus opiniones por el culo, en definitiva. ¡Cuánto daño hace el talante mal entendido!

Vaya por delante que cada uno puede decir lo que les salga de los santos huevos, aunque no cabe duda que tendrán más pelos en la lengua los deportistas que se ganan el pan con una beca ADO. De todas formas, si el argumento de organizar los Juegos en un país que no respeta ni a su madre es favorecer el aperturismo, mirar para otro sitio es de lo más hipócrita. Y quien crea que los Juegos Olímpicos no han sido un escenario tradicional de reivindicaciones políticas, que no se pierda este post de Roger Casas en Las Termópilas