"Cuando un verdadero genio aparece en el mundo, lo reconoceréis por este signo: todos los necios se conjuran contra él" (Jonathan Swift, 1667-1745)

martes, agosto 26, 2008

BODA A LA BÚLGARA

Apenas hace dos días que estoy de vuelta, jodido pero contento y con las pilas cargadas. Ya he vaciado la ropa sucia de mi roída maleta y he recargado las baterías de las ilusiones para enfrentarme a un nuevo curso lleno de nuevos retos y desafíos interesantes. La pura verdad es que una vez recuperado del impacto inicial, reconforta volver a sentirse útil. ¿En serio? ¡Y una polla bien gorda! Estoy muy puteado, como todo currito que se precie, pero la realidad impone que este verano ya es agua pasada y es mejor no darse ni un latigazo de más. Tampoco me queda ni un duro, así que al tajo.

Suspiro mientras tecleo 'en fin' y pienso qué puedo escribir sin provocar el mismo efecto que la ingesta de una ristra de ajos. Les supongo enterados de las alegrías y los sinsabores de nuestra delegación olímpica y, si no es el caso, dejarían de leer en el mismo momento que se olieran el pastel, en el mismo momento que hablara de los éxitos de los deportes de equipo y de los fracasos en la piscina o sobre el tartán. También supongo que saben, o al menos intuyen, todo lo que puede ofrecer un paraíso como Formentera si sabe uno librarse del turismo italiano más cutre. Y si como antes, no es el caso, lo mejor es que vayan y lo disfruten en sus propias carnes, que aquí estaré yo si necesitan consejo.

Así las cosas, creo que no tengo nada mejor en el baúl de la memoria que los recuerdos de la boda ortodoxa a la que asistí el 16 de agosto. Nada más y nada menos. Lo cierto es que se agradece la brevedad de la ceremonia, que no pasó de los 20 minutos y fue íntegramente cantada al alimón por el cura y un monaguillo entrado en la treintena que hizo las delicias de algunas de las invitadas. Algunas lo niegan ahora, pero el rubor de las mejillas y la delación de otras, sobre todo, confirman que la cabra tira al monte y que todo el mundo tiene una imaginación con la que entretenerse en los momentos de tedio.

También se agradeció la ronda de chupitos con la que nos obsequió un oriundo antes de entrar a la capilla. Era un licor de destilación casera que habrían firmado los dibujantes de la casa Acme. Si cualquiera de nosotros hubiera sido el Coyote nos lo habríamos bebido como se traga una pastilla cualquiera, habríamos mirado a la cámara con la cara de acémila del que presagia el desastre, de golpe se nos habría abombado la tripa como si estuviéramos a punto de parir, nos habría salido humo por las orejas y nos habríamos caído al suelo de espaldas rígidos como estacas. El adjetivo que mejor lo define es violento, no sé si me explico.

Creo que de aquel lodo vinieron los sudores durante toda la ceremonia. Como dice una tía mía, se me perló la frente. Peor fue el trago de los novios, chorreando sin perder la compostura –la pobre novia habría deseado maquillarse con Titanlux-, y tocados con unas coronas que sientan dudosamente, como diría un gañán. Transitado el formalismo, el protocolo búlgaro es generoso a la hora de alambicarse el cuerpo. Y como allá donde fueres haz lo que vieres, después de las cervezas vinieron los combinados.

Todo lo empapamos con una cena interruptus a la búlgara a base de ensalada de queso y pepino y cordero. Entre la entrada y el plato fuerte se hace un stop and go para disfrutar del folclore local con la participación de los novios y el resto de la boda en lo que debió ser la versión autóctona de 'Paquito el chocolatero'. Lo demás ya saben en qué consiste, la típica borrachera colectiva que ya era universal mucho antes de que la globalización nos pusiera a todos a bailar al son de la misma música. El novio, otra invitada y yo acabamos dando los buenos días a los más madrugadores antes de tomar el camino de nuestro propio lecho.

9 Comments:

Blogger Hans said...

Curioso la brevitas búlgara. En la Gran Boda Griega a que asistí (no menos ortodoxa) la cosa fue MUY, MUY larga. Y, curiosamente, menos etílica (aunque en la recepción posterior el apetitivo fue whisky, directamente).
¿Es Bulgaria tan horrorosa como parece, dicho sea sin pretender ofender a nadie?

1:50 PM

 
Blogger Ángel said...

Así que boda griega, ¿eh? Decían los búlgaros que la gastronomía griega es una copia de la suya, pero en fin. Del resto de Bulgaria hablaremos pronto, en el próximo post. Paciencia, Hans, no compre ningún billete todavía.

2:40 PM

 
Anonymous Anónimo said...

De nuevo todos por estos lares, menudo coñazo.
Mis neuronas me las he dejado parte en Bulgaria (nasdrave, bira studena y leds es lo unico que aprendí), parte en Grecia (joroña que joroña)... Eso si, todavía recuerdo al "speaker" preguntando por la señora Chonda, de nombre Stoika. Casi me muero...

A ver si tocan los Euromillones (no me llames iluso, porque tenga una ilusión)y mando todo a tomar por el culo, que no es vida tener que estar encerrado cuando puede uno tomar rakia bulgara cuando le plazca.
Abrazos Gelete, este finde más y mejor...
Gus

11:32 AM

 
Blogger Antonio M. Figueras said...

Bienvenido, don Ángel... sabiendo que el búlgaro es más que un idioma debió ser toda una experiencia... yo, moderadamente bien, deseando que el nene empiece el cole (aunque me tenga que levantar a las 7.30 para llevarlo) y me deje las mañanas libres...

un abrazo...

5:56 PM

 
Anonymous lamaladelapelicula said...

Está bien saber de qué trata una boda búlgara, porque dentro de poco me veo en una :)

Un abrazo de ánimo con la vuelta. Sí, es una puta mierda se mire por donde se mire.

8:42 PM

 
Blogger santipita said...

Os recomiendo una receta para superar el retorno: Id a trabajar por primera vez con una resaca de mil demonios. El segundo día se hace abismalmente mejor

Santi

12:04 PM

 
Anonymous ella y su orgía said...

Jaja, no te deprimas, hombre, con lo cañero que has vuelto. Por cierto, mira que cuesta imaginarte en cualquier tipo de boda religiosa, pero, en una ortodoxa... Mira que eres exótico.

Besos orgiásticos

12:30 PM

 
Blogger Ángel said...

Eso es, Gusano, un coñazo, pero eso sí, es nuestro coñazo y de nadie más. Si me toca el euromillón no me esperes despierto.

No empiece Don Antonio, que más que para idiomas ya estamos para corticoles. Me alegro de que todo le vaya moderadamente bien, que no es poca cosa. Un abrazo.

No jodas, Mala, ¿tú también?. Espero que te sirva de referencia, pero intuyo que no hay dos bodas búlgaras iguales, cada una es un mundo. Quizás son menos previsibles.

Tomo nota Pita, aunque algo parecido me pasa cada lunes. No es resaca exactamente, creo que se parece más al síndrome de abstinencia. Los martes son un gran día.

Pues menos la mía me las he tragado casi todas, Ella. Y aunque nací sin pecado original ni fe, he de decir que casi siempre lo he hecho con más respeto que los que se denomian católicos.

5:14 PM

 
Anonymous ella y su orgía said...

De eso no me cabe la menor duda, caballero.

Besos orgiásticos

1:00 AM

 

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