OTRA VEZ A LA RUEDA
El último concierto (¿y algo más?) del Boss fue la segunda etapa de un tour marcado por la nocturnidad y sus postreras consecuencias. El prólogo se disputó el pasado miércoles 16 en la Sala El Sol, en la orilla siniestra de la madrileña calle Jardines, justo en la retaguardia de una Gran Vía que se derrite cada día un poco más. Se celebraba la fiesta anti-karaoke, producto manufacturado en Barcelona que mensualmente toma el puente aéreo y sale de paseo por el foro. Tiene gracia, o cojones, que siendo realmente un karaoke se llame así, pero se diferencia en que las canciones son de los años 60 y 70, la música no parece de organillo y la gente hace cola para entrar.
El jueves 17 estuve en el consabido concierto y el viernes 18 al tren con destino León para celebrar la despedida de soltero de tres amigos. No somos nadie. A mitad de camino ya se habían acabado las existencias del vagón cafetería, que empapamos convenientemente con cecina, quesos variados y unas manitas de cerdo durante la cena. Rescato para posteridad la cita del falso doctor por si a alguien tiene ocasión de aplicarla: "Si pones los cuernos a tu pareja, no seas tan jodidamente egoísta de contárselo y cómete tu mierda tú sólo". Para gustos, los colores. En fin, hagan cuentas de las horas de sueño perdidas las dos noches anteriores y sumen otras tres a repartir entre la madrugada del viernes y la siesta del sábado. Y entre medias, una de espeleo-barranquismo en las cuevas de Valporquero muy recomendable salvo en casos como el que nos ocupa, que fue una temeridad de cojones. Primero, de los que organizaron la salida desde el hotel a las nueve de la mañana; Segundo, de los que nos subimos al autobús habiendo echado, en el mejor de los casos, una cabezada; Y tercero de los monitores, que viendo una tropa de gente fuera de sí, decidieron que la vida son cuatro días.
Dos días garndes de farra y mala, muy mala cosa, la verdad, aquella mañana de domingo. Unos encerrados en sus miserias, otros bajando a la cueva de su alma sin candil, todos febriles, con el pulso débil y tembloroso, el corazón contento, ansiedad de todos los colores y la confirmación de que ya no llevamos un chaleco antibalas bajo el pellejo. No deberíamos hacerlo, pero volveremos a reconocernos todos en el mismo cuadro y con cualquier otro marco. Seguro que sí, tan pronto como los viejos amigos se vuelvan a juntar de cuando en vez con alguna buena excusa que regar. Buena suerte, muchachos.
PD: Luis, se te echó mucho de menos, pero cuando la vida nos pierde el respeto no hay nada que hacer. Sólo esperar y tomarse la revancha. Ya lo haremos, ya.


8 Comments:
He engullido tus últimos post bárbaros. De música y de sentimiento (¿es que el hombre sabe vivir sin alguna de las dos?)
mandarte un beso y un gracias
11:51 PM
Juerl, tío, ten cuidado con las cositas esas de las cuevas. Resacón y cueva, como resacón y montaña son, a mi juicio, combinaciones prohibidas.
Por lo demás, te veo bien: en forma ;D
9:49 AM
Buenos días a todos!!
Sólo para añadir algún tinte psico-dramático o más bien poli traumático…te diré que la ostia que me di, esa tan graciosa...me ha costado una fisura en las costillas (visto por especialista a la luz de una radiografía que me hice el quinto día de decir: me muero!!), de la que me acuerdo tan sólo cuando respiro. Y es que tengo la mala costumbre de respirar a menudo. Válgame dios!!!
Me acuerdo mucho de lo bien que lo pasamos todos y especialmente tu, Mendas, Madaria y yo de coche escoba en la cueva del infierno y del susto tan ingenioso que me diste!!
Un abrazo,
PD: recomiendo vivamente la experiencia cavernícola a todas las parejas de recién casados....qué de emociones!!!
9:48 AM
Vaya maneras de recuperar las malas costumbres. Ahora a agarrrar el ritmo, que cuesta.
Como soy novato en mi blog nuevo, borré tu comentario por accidente. Te conmino a que lo repitas para poder entrar al trapo y que luego puedas comentar libremente sin que yo tenga que parobar nada.
Salud,
10:10 AM
Imposible, Mala, imposible.
Tiene razón, Don Hans, aquello fue una temeridad en toda regla y pudo haber sido un drama de portada del Diario de León. Y n forma, los lunes demuestran que cada vez menos.
Juan Andrés, amigo, puede que la fisura de tu costillar sea el justo castigo por descojonarte de todo el mundo. De hecho, los es. Repasa: yo perdí mi pulsera rockera, Madaria la cabeza y Mendoza se casa. Irrefutable.
El que tuvo, retuvo, Roger. Voy para allá a repicar mi comentario.
5:06 PM
Pero qué miedo dais...
8:49 PM
Yo insisto.
¿Estaba Dani el Mutante en el antikaraoke?
9:02 AM
Sí, Tamaruca, tenemos más peligro que una caja de bombas y eso da miedo, es peluznante, muy peluznante.
No soy consciente de haber visto a Dani Mutante, Mila. Sospecho que es más de la Sidecar que de El Sol. En cualquier caso, parece que es toda una estrella que despierta admiración y odio a partes iguales.
12:02 PM
Publicar un comentario en la entrada
<< Home