"Cuando un verdadero genio aparece en el mundo, lo reconoceréis por este signo: todos los necios se conjuran contra él" (Jonathan Swift, 1667-1745)

viernes, diciembre 14, 2007

LA CANCIÓN DEL VIERNES 14 DE DICIEMBRE

El próximo viernes 21 de diciembre, Miguel Oñate presenta el disco 'Muy personal'. ¿Que quién es Oñate? Es algo así como un hombre del renacimiento, un artista multidisciplinar curtido en mil garitos, un integrante de "la generación perdida" que ha hecho sus pinitos en el teatro, el cine y la docencia. Pero, sobre todas las cosas, es músico. Y si a usted, querido lector, ya se le platean las sienes, quizás también sepa que fue el vocalista de la banda de rock callejero Asfalto allende los tiempos, a principios de los 80.



Qué: Presentación del disco 'Muy personal' / concierto de Navidad.
Quién: Miguel Oñate.
Dónde: Sala Mynt (Paseo de la Castellana 95. Torre Europa).
Cómo: rock & blues.
Cuándo: 21.30 horas.
Cuánto: 15€ con consumición en www.ticktackticket.com.
Por qué: ¿Por qué no?

jueves, diciembre 13, 2007

LA MIRADA SUCIA

Las azafatas de Ryan Air acaban de sacar su propia versión solidaria del calendario del próximo año. Las aeromozas aparecen en bikini y en actitud… ¿sugerente? Eso depende, dirán, de cuán sucia sea la mirada del que repasa las fiestas de guardar en 2008 o comprueba en qué día de la semana echa otra castaña al zurrón. La mía debe ser de las primeras, a la vista de lo que me sugieren mangueras, espumas y algún que otro elemento digno del análisis de la ex doctora de Norman Foster. En cualquier caso, lo que más me mosquea es no haber encontrado semejantes azafatas ofreciéndome unos cacahuetes y un puto zumo.

La iniciativa, que en su día fue original, hoy no es más que el destape de otro gremio que, bien mirado, ya estaba tardando. Se les han adelantado bomberos, policías locales y equipos de fútbol, amas de casa, universitarios, granjeras alemanas, curas e incluso falleras. Lo que sí explotan es el estereotipo que lastra colectivos como el de azafatas o enfermeras, por ejemplo. Aunque desconozco el código interno de las enfermerías, sé de primera mano de qué va el sueldo emocional, el que no se paga con dinero, de pilotos y personal de cabina.

Creo que ya he hablado aquí del Club de los 10.000 metros y similares, de los que Ralph Fiennes ya forma parte por derecho propio y, si no recuerdo mal, también Bimba Bosé. Y es que los aviones son un lugar común en las fantasías de hombres y mujeres tanto si es su lugar de trabajo como si están de paso. A veces son tantas horas que la imaginación acaba volando y la cabra tirando al monte. De hecho, ya hay manuales de sexo aéreo y Singapore Airlines ya ha solicitado a los viajeros de las cabinas privadas del Airbus 380 que se abstengan de practicar el noble arte del joditurum en las alturas. Como lo de la FIFA con los partidos de fútbol en Bolivia, vamos.

Volviendo al tema de hoy, hay que ver el polvo y las pajas que ha levantado el asunto. Bueno, pues yo no lo entiendo. Primero, porque no se trata de nada nuevo. El calendario está a la venta desde el día de su presentación, el pasado 17 de noviembre . Y segundo, porque si, como parece, las azafatas han posado libremente y además por una buena causa, no hay nada que objetar. Por mucho que guiñen un ojo turbio al objetivo, que saquen pecho o pongan morritos. Si a alguien le recuerdan al género expuesto en el mostrador de una chacinería que no mire y si se la quiere agarrar con papel de fumar es su problema, sólo suyo.

La organización de consumidores Facua es la que ha puesto el grito en los medios. Y yo, cuando escucho los argumentos del portavoz, es que me descojono oiga. Vamos a ver, Sr. Facua, ¿cómo han podido tardar tres semanas en escandalizarse? ¿En qué se diferencia este calendario de cualquier otro del mismo estilo? ¿No se dan cuenta de que su reacción ha provocado exactamente el efecto contrario al que deseaban? ¿Son ustedes el aparto de propaganda de la línea aérea? ¿Por qué no investigan si son realmente azafatas o nos encontramos ante un supuesto de publicidad fraudulenta? ¿Por qué no le meten mano al calendario Pirelli, a la industria del cine o a la publicidad? Y sobre todo, ¿por qué no se ocupan de cosas realmente importantes?

La verdad es que me molestan bastante estos guardianes de la moral de occidente y el político-correctismo en que se han convertido las OCU's. No lo puedo evitar, tengo la sensación de que intentan enseñarme qué esta bien y qué está mal. En ocasiones, para justificar su mera existencia, hilan muy fino, finísimo, hasta darle una puntada al ridículo. El sexo y la sensualidad, señores míos, campa a sus anchas por el mundo desde que se inventó el tiempo. Y como a todos nos gusta, pues vende. Con la diferencia, importante y democrática, de que hoy en día tanto hombres como mujeres son moneda de cambio.

miércoles, diciembre 05, 2007

EXTRAÑO PADECER

Aprovechando la metáfora sobre la praxis médica, medicamentos y patologías que enmarca el número 3 de la revista literaria Texturas, por la presente confirmo lo que mis allegados sospechaban desde hace lustros: estoy enfermo. Padezco el Síndrome de las Malas Compañías (SMC), un mal de sintomatología extraña para el que no hay remedio ni calmante que valga en el vademécum. Se manifiesta, ay, en forma de tremebunda hinchazón de pelotas cuando me siento incluido en colectivos que, en principio, son afines a mis principios. Cosa rara y jodida la de sentirse extraño inter pares, pero cierta como los achaques que me anestesian la entrepierna de cuando en vez. Recuerdo que no le di mucha importancia al primer aviso en mi infancia tardía, cuando ya le daba vueltas al despropósito del servicio militar.

En una tarde de Feria de San Isidro, mi abuelo me dijo que no me preocupara de eso, que él se encargaba, pero por si acaso ya empecé yo a simpatizar con los insumisos. Cuando descubrí que el colectivo pro insumisión estaba trufadito de etarras tuve mi primer latigazo de SMC. He tenido recaídas después de ver el ganado que prende fuego a la foto de unos monarcas a los que nunca he apoyado, por ejemplo. Y es que es tanto lo que me separa de la chusma que enarbola la bandera antisistema que estoy por sacarme el carné de simpatizante del FMI. Y la Iglesia, ¿qué? Ya saben que soy un descreído y que he puesto a los ministros de Dios a parir con la vehemencia de un maldito por su política pro SIDA y su afición a manumeter a los niños, pero no reconocer su labor social es como para morir de SMC.

Según mis médicos de cabecera y de la cabeza, lo mío tiene mala prensa y peor pinta por tratarse de una afección minoritaria, residual, como la esclerosis. Por lo tanto, esa señora tan puta y derrochona para otras cosas, la misma que ni siquiera se gira cuando la llamas por su nombre, Administración Pública, y su proxeneta, el Estado, no van a invertir ni un real en aliviar mi sufrimiento. La afición al trastorno bipolar no es lo que tiene, como decía el jingle, pero es así. Al final acabas malviviendo, malcomiendo, malbebiendo, malfollando y maldiciendo malencarado a la espera de que alguien se acuerde de tu minoría absoluta en un mitin electoral.

Mientras tanto yo, que siempre he sido muy fan de Antonio Escohotado -"de las puertas de mi casa pa dentro y de mi piel pa dentro decido yo"-, ando triturándome las entrañas con el método de prueba y error, a ver cuánto de verdad hay en eso de que el remedio es peor que la enfermedad. De momento ya estoy prácticamente seguro, pero yo sigo "inasequible al desaliento" (nota: habría que partir las piernas al que popularizó esta frase hecha; aplíquese la misma medicina a los autores de "sin solución de continuidad" o "imperiosa necesidad" y a los que ya no usan el "de que" ni cuando deben). Por eso y con todo, hay momentos de lucidez, pero doy más palos de ciego que eurekas canto.

Es urgente que invierta esta proporción porque la hinchazón es tal que arrastro los testículos por las aceras de Madrid desde hace semanas y en diciembre están más frías de lo recomendable. Si un descenso de tres grados de la temperatura corporal puede ser fatal, y teniendo en cuenta el considerable volumen de piel con que barro el pavimento, comprenderán que apenas salga de casa por temor a padecer una hipotermia que me pasaporte al olvido. También están los niños, esos cabrones cuya condición infantil les da derecho a ejercer la maldad infinita. Pase que me llamen Cojoncio, pero que se lancen a la carrera sobre mi abultado escroto como si fuera un castillo hinchable me parece harto vejatorio.

Y ahora, con la venia del jefe de obra y si ustedes me disculpan, me voy a encerrar cuatro días con mis demonios en compañía de tubos de ensayo, alambiques, plantas medicinales y manuales de homeopatía. El lunes les pondré al corriente de las evoluciones barra involuciones que haya experimentado el banco de pruebas que tengo entre las botas y un viejo sombrero de fieltro de gris. Si no vuelvo a dar señales de vida es que he muerto. No me busquen en los tanatorios, las esquelas de los periódicos o los funerales porque no me van a encontrar. Busquen y encuéntrenme en la mala conciencia de la fulana y su chulo.