"Cuando un verdadero genio aparece en el mundo, lo reconoceréis por este signo: todos los necios se conjuran contra él" (Jonathan Swift, 1667-1745)

viernes, noviembre 30, 2007

LA CANCIÓN DEL VIERNES 30 DE NOVIEMBRE

Cuando supervivía en Sydney, me acostumbré a escribir un mail semanal para contar lo que había dado de sí la ciudad y lo que había dado de mí durante los últimos siete días. Bonitas historias de correrías juveniles en la ciudad donde las terrazas son eternas y los Burguer King se llaman Hungry Jack. La comunidad de vecinos de Bourke Street, El Club 77, The Red Baron Pub, el campus de Macquarie University o la sala de aerobic del Gold's Gym eran escenarios habituales del asunto electrónico Los lunes toca balance.

Hoy, último viernes de noviembre, lo que toca es concierto de 4tercios en la Sala Mynt. No suelo hacer promoción de los conciertos que organizo porque, casi siempre, las referencias son escasas, si no nulas. Sin embargo, Curro, Miguel, Rodrigo y Santi ya han tocado con nosotros y sabemos que sí, que dan la talla. Con dos guitarras, un bajo y una batería, presentan una formación clásica para hacer rock and roll de su propia cosecha y versiones de la banda sonora de su 'jodentud' divino tesoro.

Va a ser divertido, seguro y en serio. Si te gustan los Rolling Stones, Guns & Roses o Pixies, si te gustan Burning, Loquillo o Calamaro, te gustará el concierto de 4tercios. Si no es así, puedes buscarme al final del evento y te devuelvo los ocho pavos de la entrada y te invito a un trago. Ojito con intentar engañarme, que reconozco perfectamente la sonrisa de gilipollas que se le queda a uno después de un buen show. Doblo la apuesta si, cuando acabe el último acorde de los bises, evitas entonar este himno:



Los lectores de La Conjura de los Necios que pueblan Madrid, sepan que están todos invitados. A mis amigos, espero verlos por allí si sus obligaciones paterno-conyugales se lo permiten. De lo contrario, me arrogo el derecho a poneles la cara como un hamster. No me defrauden, no me gustaría odiarles el resto de mi vida. Os dejo una de las canciones del repertorio de 4tercios a modo de anzuelo. En ella aparecen Pepe Risi, que ya no está aquí. El tito Joaquín Sabina, que a puntito estuvo de irse. Y Johnny Cifuentes, lo poco que queda de los Burning a este lado de la vida.



Qué: concierto.
Quién: 4tercios.
Dónde: Sala Mynt (Paseo de la Castellana 95. Torre Europa).
Cómo: rock / guitarreo.
Cuándo: 21.30 horas.
Cuánto: 8€ con consumición.
Por qué: Porque yo lo valgo.

miércoles, noviembre 28, 2007

TIRAN MÁS...

...Dos tetas que dos carretas, dice el refranero. Todo se vende envuelto en sexo, todo sirve para follar o ser follado. Si no, y siempre según la publicidad imperante, no eres nadie. Desde las joyas de lujo hasta los helados de mierda, pasando por los coches, la ropa o las gafas de sol, todo se asocia al éxito en la cama, la encimera de la cocina, la ducha o donde se tercie.

Justo anoche, un amigo me aseguraba que una compañera de trabajo tiene un carácter intratable porque no está satisfecha con su vida sexual. O como él dice, porque "está mal follá". Yo no creo que sea para tanto porque mis prioridades en la vida son otras y el deseo, como la juventud, es una enfermedad que se cura con el tiempo. O eso creía, hasta que vi cómo se desarrolló la verdadera historia del 11/S.



PD: Gracias por la documentación, Jon.

lunes, noviembre 26, 2007

SOBREDOSIS DE ROCK

Anoche dormí poco y mal, pero no importa porque fue por una buena causa. También arrastro unas décimas de fiebre y cuarto y mitad de resaca, pero no importa porque la ocasión lo merecía. Tengo ciento veinte pavos menos en la cartera, pero no importa porque hay cosas que no se compran con dinero y valen mucho más de los que cuestan. Otra vez frente a la hoja en blanco un jodido lunes de malestar general, pero no importa porque disfruté de un domingo magnífico.

Ayer, a las diez menos cuarto de la noche estaba con el uniforme de gala rockera en el Palacio de los Deportes de Madrid, el mismo recinto que no llenaron Muse, Coldplay o los mismísimos The Who, escuchando cómo sonaban los primeros acordes del 'Radio nowhere' de Bruce Springsteen. Con la E Street Band dando la réplica y el respaldo que cabía esperar, El Jefe olvidó sus flirteos con el folk y volvió al potente sonido metálico que le ha convertido en el mandamás del rock mundial.

Si hubiera un adjetivo para definir el concierto lo escribiría ahora mismo, pero no se me ocurre ninguno que le haga justicia. Si digo que, en ocasiones contadas, no hace falta sexo para ponerse cachondo como un perro, que así es como estaba exactamente, soy bastante fiel al espíritu de la velada. Frente a las palabras, prefiero quedarme con las sensaciones, con el sentimiento de que aún hay esperanza porque hay gente que a estas alturas del partido es capaz de ponerme los pelos de punta.

Cuando se arrancó con un "hola Madrid, ¿hay alguien vivo ahí?", me deshice y se me escapó una lágrima. Y vaya si lo había, vivos con ganas y a mala hostia, dispuestos a no parar ni un sólo minuto de las más de dos horas de salvas de música. Había ambiente de batalla y el intercambio de artillería pesada entre el escenario y la grada fue demoledor. Silbaban las balas y llovían obuses con el repaso a Magic y el viaje en el tiempo en busca de himnos atemporales.

Hoy soy más viejo que ayer, estoy más muerto y soy más pobre, pero no me importa porque ayer volví a ver a Bruce Springsteen. Porque estoy seguro de que mi vida no sería la misma si no hubiera revivido 'Born to run', 'Thunder road', 'She's the one' o 'Working on the highway'.

viernes, noviembre 23, 2007

LA CANCIÓN DEL VIERNES 23 DE NOVIEMBRE

"Y llegados son iguales los que viven por sus manos y los ricos". Tomo prestados estos versos de Manrique para introducir el tema de hoy y su correspondiente canción. La canción al final, como siempre, pero el tema es la democracia absoluta, en estado puro. Y no hay nada no nadie más estable y democráticamente puro que la parca, la bella dama cuya visita inaugura el Viaje a Ninguna Parte. Sin transbordos ni escalas, Fernando Fernán-Gómez ha cruzado la última aduana hace dos días. Dentro de tres días se cumplirán once años desde que lo hiciera mi padre, con cuarenta años menos.

Si queréis conocer quién era Fernán-Gómez os podéis hartar de leer artículos de los sospechosos habituales en la prensa. Sólo diré que para mi era si no la mejor, una de las mejores voces que he escuchado jamás. Hipnotizante, sin duda. De mi padre ya hablé en una ocasión, otro viernes, al ritmo del Father and Son de Cat Stevens. En fin, sin lamentos. A la postre, los únicos 'sin' compatibles con vivir son sin tregua, sin piedad y sin hacer prisioneros hasta el fin de los amaneceres. Así lo hizo uno y apuesto a que también así lo hizo el otro. Ninguno, además, creía en la vida más allá de la única que conocían y los dos eran buenos conversadores y bebedores.

1.221, capicúa. ¿1.221 qué? 1.221 caracteres escritos hasta el momento. Dos párrafos, 20 líneas, 225 palabras, una excusa como cualquier otra para volver a hablar de mí. También de ayer, cuando repasaba El Mundo durante una comida a base de panceta y botellín de Mahou. Me sorprendió encontrar en la contraportada a David Cantero, el busto parlante en los telediarios de fin de semana de TVE1, firmando la que fuera columna de Umbral hasta que murió, momento en el que pasó a ser eternamente suya. Escribía Cantero para Umbral y su padre, con la desesperanza de que pudieran leerlo. Por razones evidentes el uno y por culpa del Alzheimer el otro.

Y justo ahí radica la tragedia: ¿es mejor estar muerto o ser un niño de ochenta años? Lo primero, seguro. Cuando perdemos la cabeza, de repente ya no hay nada, no hay recuerdos, no hay caras familiares, no hay pasado, presente y menos aún futuro. Nada en lo que recrearse, absolutamente nada. No me asusta la muerte. No tengo prisa, pero no me asusta. Sí me acojonan, en cambio, la enfermedad, la degeneración y el dolor, los estados terminales antes de que expire la fecha de caducidad y me fulmine la democracia. No estoy preparado para sufrir pero, si hay que hacerlo, que sea breve y de forma consciente. Sólo quiero vivir y morir dignamente, con la cabeza en su sitio, como los tres muertos del post de hoy.

miércoles, noviembre 21, 2007

CÓMO NO HACER LAS COSAS

Este sábado se celebró uno de los conciertos que Palmo Producciones Musicales & Eventos viene organizando desde hace un tiempo en la Sala Mynt. Sobre las tablas Schizzofunk abriendo boca y Rootshakers como cabeza de cartel de lo que debía haber sido una velada de funky mestizo. Mal asunto, pensé, porque en la acera de enfrente jugaban contra Suecia los que, ahora, tras noventa minutos de carreras, resulta que son los favoritos para ganar la próxima Eurocopa. Si es que padecemos un trastorno bipolar que acojona. Sólo así se explica que la distancia más corta entre la depresión y la euforia o viceversa no sean el Prozac o el Lexatin, sino España.

A pesar de la competencia hubo buena entrada y mejor ambiente, que es lo realmente importante cuando de tocar, escuchar y vivir música en directo se trata. La parroquia, además, era afín a la propuesta de las bandas, así que miel sobre hojuelas o tercio de cerveza con chupito de whisky. Incluso si el palo musical no es de los que te dibuja una sonrisa, tampoco importa. Me imagino, amigo, que sabes apreciar el pellizco de las cosas hechas con ilusión y el cariño que desprenden las notas que se rasgan, se puntean, se soplan, se golpean y se apuran con ganas, como si fuera el último trago de tu vida. Pues todo esto y en dosis generosas se presentaba en el margen izquierdo del Paseo de la Castellana el otro día.

A mayores, si hay algo que me resulta especialmente gratificante es tratar con buena gente. Por contra, me hierven las pelotas cuando tengo que entenderme con algún mamón. Partiendo de esta base, la realidad es que en casi todas los ruedos, más de una y más de mil veces, me he topado con gente que aún no ha empatado con nadie -ni siquiera en casa así que a domicilio mejor ni hablamos-, gente pequeña a la que no le abrocha el cuello de la camisa, que van poniendo el cazo, con la mano por delante, pidiendo sin saber qué ofrecer a cambio. Bien, pues este tampoco era el caso. Desde el principio, amabilidad, predisposición, buen rollo y grandes maneras dentro y fuera del escenario.

Sumad a todo esto un técnico que, además de buen tío (gracias Pachi), conoce al dedillo el equipo que maneja y una sala que, en mi opinión y si a nadie le da por pensar cuando no le toca, tiene todo lo necesario para albergar un concierto más que digno. ¿Qué pasó entonces? Entonces apareció la empresa, persona jurídica necesaria para cualquier negocio, que es capaz de lo mejor y de lo otro. Apenas había comenzado el turno de Rootshakers cuando decidieron que el concierto se había acabado, desenchufaron el escenario y pincharon la música habitual para su público de siempre. Ya era tarde, dijeron. Se lió la que se tenía que liar, la de Dios es Cristo, y a Eugenio Moltó y a un servidor se nos cayó el mundo encima y la cara de vergüenza.

Se creó un problema donde sólo había un buen concierto y, aunque no fue culpa nuestra, anoche comentábamos antes de un ensayo que seguíamos destemplados. Había muchas alternativas, pero alguien perdió el norte y escogió la peor. Tan mala fue, que ni siquiera pudieron despedirse. En fin, sirvan estas líneas como póstumo homenaje a lo que debió haber sido y no fue, y para reiterar mis disculpas a las dos bandas, a Javier Amorós y a Iago Leonardo porque entre todos pusieron encima de la mesa todo lo que había que poner y algo más para que todo saliera redondo. Si llegáis a leer esto, sabed que estamos de vuestra parte, que lo pasamos mal y que agradecemos vuestra reacción cuando bajamos al camerino a dar la cara y disculparnos.

Para terminar, no me queda otra que recomendar a Rootshakers y Schizzofunk. Si tenéis la oportunidad de escucharlos en vivo, no la desperdiciéis y así no tendréis que arrepentiros. Para muestra un botón de los Rootshakers.



PD: Sobra decir que el sonido de la grabación no les hace justicia, pero sirve para que os hagáis una idea.

lunes, noviembre 19, 2007

CON LA FRENTE MARCHITA

Se acabó el paréntesis. Hoy, a las 17.46 hora zulú, termina mi cuaresma privada y por lo civil de cuarenta días y cuarenta noches de ayuno bloguero. Fiel a la tradición, las he pasado moradas, femenino plural del color propio de esta época de penitencia y reflexión. También he agarrado algún morao curioso, pero esa es harina de otro costal y para otro costalero que en el pecado cometido con nocturnidad lleva su penitencia al alba. Con el mismo alivio con que se contempla un amanecer en calma después de una tormenta, ya veo la luz al final de la alcantarilla.

Se agradecen sinceramente las visitas y comentarios registrados en La Conjura mientras confié su suerte a la deriva de los acontecimientos y los bandazos del destino. Vuelvo con ilusión y contento como un yonqui con jeringas nuevas porque, la verdad, he echado de menos escupir mil y una paridas en esta sucursal de Matrix. El que guste pasar está invitado y es bienvenido, como de costumbre. Los que pasan a ahogar sus complejos intentando dar por el culo, si les funciona como terapia, también. Incluso si trabajan en el registro mercantil, que cada uno responda de sus miserias.