"Cuando un verdadero genio aparece en el mundo, lo reconoceréis por este signo: todos los necios se conjuran contra él" (Jonathan Swift, 1667-1745)

viernes, septiembre 28, 2007

LA CANCIÓN DEL VIERNES 28 DE SEPTIEMBRE

Supongo que no sólo me pasa a mí, que todo el mundo asocia la música a épocas concretas de su vida. Incluso a un momento determinado. En las películas, por ejemplo, con frecuencia hay parejas que hablan de "su canción", que suele ser la que pinchaban durante su primer beso o baile agarrao. Lo sé, es cursi de cojones, pero yo no soy el guionista, tan sólo otra víctima pasiva de los programadores de televisión a la hora de la siesta. Todo muy de serie B, muy de sobremesa de fin de semana y de resaca basada en hechos reales como la muerte misma.

Es extraño, pero nuestro cerebro registra con todo detalle algunas cosas mientras acorrala en el olvido otras aparentemente importantes. La música pertenece al primer grupo y, probablemente, es la más representativa. Estoy seguro de que todo el mundo recuerda la banda sonora de su adolescencia e incluso la mayoría de las canciones que solían animar la noche de un viernes cualquiera. Mi particular BSO está formada por muchas de las canciones que han ido apareciendo por aquí casi todos los viernes. Total, que olvido los nombres, pierdo las llaves, las Ray Ban y hasta el embutido, pero hay cosas se quedan en el disco duro para siempre.

Para muestra un botón. "Algunas veces voy por Barcelona y se me acerca un chaval de 15 ó 16 años, con su chupa de cuero, su tupé y me dice: 'Oye Loco, ¿tú qué hacías cuando tenías mi edad?' Yo me lo miró así, ¿no? [pose pa chulo yo y pa puta mi novia] Y le digo: 'Mira, yo me ponía unos viejos blue jeans, un paquete de Lucky Strike [envuelto en la manga de la camiseta] y me iba con mis amigos a ver una vieja película de George Lucas. Todo queríamos ser como el protagonista de aquella película. Nos movíamos igual, hablábamos igual, bailábamos igual… Esto es John Milner'", escuché en un concierto hace bastantes años.

Bien, pues la canción es una de esas imprescindibles para mí. En parte por mi condición mitad melómano mitad mitómano, en parte porque en aquella época no pasaba por uno de mis mejores momentos. El caso es que el disco sonaba una vez detrás de otra. El tono general era azul oscuro casi negro, pero este tema me enchufaba, me daba energía y algo así como ganas de recuperar mi vida de antes de. Hacía mucho que no lo escuchaba, pero, como dicen en la introducción de un clásico básico español, "esta es una de las canciones a las que yo tengo más cariño". Son Tahúres Zurdos y no me refiero a René Lavant.



PD: Nunca me ha gustado el público de los programas de televisión.

miércoles, septiembre 26, 2007

MOVIMIENTO EN EL QUIOSCO

Después de publicar muchos número cero, hoy ha visto la luz el primer ejemplar de Público, un nuevo diario. Pertenece a Mediapro e ideológicamente, dicen que se sitúa a la izquierda de El País, otro motivo de mosqueo para el Grupo Prisa. En medio de la pelea por los derechos del fútbol, en la que Zapatero no ha tenido a bien mover ficha para que se respeten los derechos adquiridos por Sogecable, ahora, por primera vez, se afilan los cuchillos para asistir al reparto de la tarta que endulzan los lectores de izquierda. El País, por lo tanto, nervioso. Los demás a la expectativa y ETA, la puta ETA, otra vez en exclusiva de portada.

La aparición de un medio de comunicación siempre es una buena noticia. Si encima se incentiva la competencia y se fomenta la diversidad de opiniones, más aún. De lo contrario es más de lo mismo: el mismo perro, el mismo collar y los mismos ladridos, a la sombra del artículo 20 de la Constitución. El director es Ignacio Escolar, avalado por su éxito como blogger y, aunque aún no he tenido ocasión de ojear un ejemplar, me cuentan que el formato es similar al del francés Libération. Más análisis y reportajes, color y ausencia de editoriales. Un estilo más light, en definitiva, a medio camino entre las revistas y los gratuitos.

Este intento por aproximarse a la actualidad de forma diferente cuesta 0,50€ y, según la misma fuente, a uno de los fichajes le han garantizado cinco años de una suculenta nómina pase lo pase, así que el respaldo financiero parece estar a la altura del proyecto. En lo que discrepo con mi sorprendentemente ingenua garganta profunda, otro periodista, es en que nace sin servidumbres. Cualquier medio de comunicación las tiene, sobre todo si forman parte de un grupo, como es el caso. Y en este concreto, parecen claras.

Hacerse un hueco va a ser complicado, pero no imposible. Lo mejor es que depende de ellos. Lo peor, que la competencia es mucha y la demanda escasa. ¿Y será rentable? Mientras no sea ruinoso, como pronosticaba mi colega con cierta razón, puede que el futuro de los periódicos sea dotar de prestigio y presencia al grupo de comunicación al que pertenecen.

Lo que más me interesa, en cualquier caso, es la influencia que pueda ejercer en las demás cabeceras. Tengo curiosidad por ver qué pasa en los quioscos, por comprobar en qué medida hay trasvase de lectores y en qué direcciones, y por ver si la línea editorial del resto descubre nuevos horizontes.

viernes, septiembre 21, 2007

LA CANCIÓN DEL VIERNES 21 DE SEPTIEMBRE

Adivinanza: "soy pequeño, tengo los dientes grandes, el pelo grisáceo y el rabo muy largo. ¿Quién soy?" ¿Una rata? Pues no, soy yo, el abajo firmante. El conjunto, empero, es más armonioso de lo que sugiere la imagen. En fin, sirva esta autoflagelación para sugerir que las cosas, a veces, no son lo que parecen. Igual que los objetos en los retrovisores de los coches americanos. Hay personajes ilustres, de carne y hueso o de ficción, lo mismo da, que lo confirman:

Este es el de ficción: "La ventura va guiando nuestras cosas mejor de lo que acertáramos a desear, porque ves allí, amigo Sancho Panza, donde se descubren treinta, o pocos más, desaforados gigantes, con quien pienso hacer batalla y quitarles a todos las vidas, con cuyos despojos comenzaremos a enriquecer; que ésta es buena guerra, y es gran servicio de Dios quitar tan mala simiente de sobre la faz de la tierra".

Y yo soy el de carne y hueso: Imagínenme la madrugada de un sábado de hace unos diez años, después de un concierto, en El Laboratorio del castizo barrio de Malasaña. Entre el humo, los vapores etílicos y el fragor de la batalla, se me acerca una tía más pro-activa que receptiva a darme palique. "Make my day", pensé, como sólo piensa un borracho orgulloso. Batiéndome el cobre contra mi lengua de trapo, conversamos un poquito de esto y un muchito de lo otro hasta que llegamos a la recta final.

Hacía un buen rato que ya no la miraba con los mismos ojos, así que dispúseme a entrar a matar en la suerte contraria. Respóndase con un "ahá" a cada uno de las siguientes preguntas que acerté a pronunciar frente a la aterradora perspectiva de lo que pudo haber sido y no fue: "La verdad es que, para ser tía, no tienes caderas, ¿no? Ni pecho, ¿verdad? No me jodas, ¿eres un tío?" Lo era, así que me despedí con un "mira, a mí estas cosas no me van". Me fui a casa a meditar en soledad y concluí que jamás volvería a pronunciar la frase "no pain, no gain"(*).

(*) Frase de cabecera de los fisio-culturistas, cuya adaptación al castellano es "el que quiera azul celeste, que le cueste".

miércoles, septiembre 19, 2007

EL FÚTBOL TODO LO PUEDE

Lo que no puede el hombre, lo puede el fútbol. Y lo que no puede la política, la filosofía o la razón, también lo puede el fútbol. Incluso lo que no puede la ciencia, por supuesto que lo puede el fútbol desde que se ha convertido en la fragua donde se cuecen los milagros más insospechados. ¡El fútbol, hermanos infieles, hijos de puta descreídos, todo lo puede y todo lo alcanza!

Así pues, postremos nuestras vergüenzas ante aquellos pioneros de la Iglesia Maradoniana a los que el mundo tomó por una panda de simpáticos y amables gilipollas. Arrodillémonos porque ellos fueron profetas de la modernidad, visionarios adelantados a su tiempo. Inspirados por su dios de barro sucio, grasa saturada y droga dura, comprendieron antes que nadie que el fútbol alcanzaría el estatus de religión más pronto que tarde. Bueno, pues la religión balompédica ya está aquí y ha venido para quedarse.

El fútbol es el camino y el fin, sus estadios son las sucursales celestiales donde se reúnen los fieles todas las semanas, sus apóstoles los locutores deportivos, su púlpito la televisión, su hostia consagrada el gol y su dios el balón. Si aún tienen dudas de lo que digo, eche un vistazo a este editorial y a esta noticia de la edición de El País de hoy y díganme si no es milagrito del niño Jesús, ya saben cuál y por qué, que el buque insignia de Prisa le atice semejante hostia sin consagrar al Gobierno a seis meses de las elecciones. El fútbol, ya saben por qué.

lunes, septiembre 17, 2007

AHORA TOCA REFLEXIONAR

Durante todo el Eurobasket me han sorprendido bastante los análisis que ha hecho casi toda la prensa. De hecho, prácticamente sólo coincido con lo que ha ido escribiendo Vicente Salaner en el especial de El Mundo. No diré que la plata es un mal resultado. De hecho, ya dije que nadie debía decepcionarse si España no conseguía el oro. Sin embargo, ahora quiero rectificar. En realidad, nadie debería decepcionarse, siempre que se haya hecho todo lo posible por ganar. Y ayer, contra Rusia, creo que no se hizo.

A pesar de que España ha estado más espesa que en el pasado Mundial de Japón durante muchos minutos, se ha ido imponiendo a todos sus rivales, a excepción de Croacia, hasta llegar a la final. Hubo momentos brillantes, como buena parte del partido de cuartos de final contra Alemania. Y hubo momentos de una actitud impresionante, en los que en vez de levantar el pie del acelerador a medida que aumentaba la ventaja en el marcador, se pisaba aún más a fondo. El equipo, además, es una piña jugando con el viento a favor o contracorriente.

Sin embargo también ha habido equivocaciones que considero impropias de este conjunto. No quisiera hacer la españolada de hacer leña del árbol caído, pero a los grandes hay que exigirles más que a los mediocres o simplemente buenos. Es cierto que algunos jugadores de los que más ascendencia tienen sobre el juego no han estado a su nivel habitual, fundamentalmente Navarro por molestias musculares y Garbajosa por falta de ritmo de competición, pero me preocupan más otras cuestiones. Me refiero a errores, digamos, de concepto, que afectan a jugadores y técnicos.

La decisión de defender el último ataque de Croacia en el partido que perdimos en la primera fase es discutible, por ejemplo. Algunos momentos de desquiciamiento general por culpa del arbitraje tampoco me gustaron. Y no en el partido de semifinales contra Grecia, precisamente. Con todo, lo que más me preocupó fueron los síntomas del primer partido contra Rusia por el primer puesto del grupo de la segunda fase. Teniendo un equipo con tantos recursos ofensivos, en aquel partido se fió todo a la suerte desde la línea de tres.

Salió bien, que duda cabe, pero hubo fases en las que el juego se espesó hasta la desesperación y a nadie se le ocurrió forzar una penetración, romper la defensa para doblar un balón o jugar de espaldas en el poste bajo. Y ayer pasó algo parecido. Los rusos defendieron muy bien, Rudy y Navarro no veían aro, apenas corrimos… Gasol estaba negado en la faceta ofensiva tanto en juego como desde la línea de personal. Y nosotros venga a meter balones a Gasol, venga a perder pases a Gasol… Y Gasol venga a desperdiciar tiros libes, venga a forzar más de la cuenta, venga a desquiciarse…

La grandeza de este equipo es que no depende de un solo jugador, por mucho que un solo jugador pueda marcar tantas diferencias como Gasol cuando está fino. ¿Por qué nadie se acordó de Calderón, un tipo que ha ido de menos a más en el torneo y que ayer, probablemente, era el más enchufado del partido? Lo de la última jugada ya es un cara o cruz del que no se puede culpar a nadie. Y menos al que asume la papeleta de jugársela. Como dijo Pepu, "ni un paso atrás", pero un poco de reflexión, quizás, sí convenga.

PD: Por cierto mi porra fue España oro, Lituania plata y Grecia bronce. Rusia, respetando el orden, les ha hecho bajar a todos exactamente un escalón.

viernes, septiembre 14, 2007

EL ÁNGULO CIEGO DEL CARNÉ POR PUNTOS

Estereotipo es la "plancha utilizada en estereotipia", que también significa "repetición involuntaria e intempestiva de un gesto" o síndrome de los osos polares del zoológico de Madrid. Sin embargo, el que me interesa es el otro, "la imagen o idea aceptada comúnmente por un grupo o sociedad con carácter inmutable". Todo según la RAE, que para eso limpia, fija y da esplendor desde 1713. El caso es que en todo estereotipo conviven la injusticia que supone igualar a todos los parroquianos, por un lado, y un fondo de verdad, por otro.

Y es aquí donde yo quería llegar. Cualquiera que vista de uniforme, desde el portero de finca urbana hasta el teniente coronel o la azafata de Iberia, camina un palmo por encima de la mierda que pisamos los demás, pobres paletas de a pie. Si a un pollo cualquiera le enchufas una camiseta con unos logos, una gorra fea de cojones y una acreditación de zona VIP para beber garrafa, automáticamente sentirá que la pertenencia, ser alguien, le dispara la autoestima. Mona se queda, pero así es.

Bueno, pues eso les pasa a los maderos municipales del pueblo donde me gano el jornal, a unos treinta kilómetros de Madrid, mi Madrid, dirección norte. Hasta que los paisanos vendieron las tierras para hacer avisperos de chalés y antes de que llegara la colonia rumana, era un pueblo mínimo, con el típico casco antiguo enrevesado, lleno de esquinazos y cuestas que nada tienen que envidiar a las del Alpe d’Huez. Los locales circulan como les sale de la mismísima, pero a mí ya me han calado dos veces. La primera recorriendo tres metros en dirección prohibida y la segunda hablando por el móvil en el coche, a 50 metros de mi oficina. Y a por mí que se fueron, con los brazos en jarras y las gafas del Space de Ibiza.

"¿Sabe usted que está prohibido hablar por teléfono mientras conduce? ¿Sabe que son 300€ de multa y tres puntos menos?" Lo sé, lo sé, disculpe, era una llamada de trabajo urgente, trabajo ahí mismo (tío pelele). "Usted no vive aquí, ¿no?" No, sólo vengo a trabajar. "¿Y dónde, si puede saberse?" En esta misma calle, ya se lo he dicho, 50 metros más abajo (gañán). "No me suena esa oficina". Pues ahí está, baje a verla (soplapollas). "Sí, sí, claro que voy a bajar. Y espero que los papeles estén todo en regla". No hay problema, pase cuando quiera (o cuando el vicio se lo permita, que ya me lo han contado). "Eso haré, volveremos a vernos". Eso seguro, porque vengo 5 días de cada siete y a veces alguno más (payaso).

Y que me perdonen De la Vega y Rubalcaba, pero es ahí cuando descubrí el ángulo ciego, uno de tantos, del carné por puntos. No me quedó otra que dejar que me chuleara un policía local muy crecido. Tuve que callarme los paréntesis y, sobre todo, tuve que aguantar la charleta como si el muy capullo fuera mi padre. Él fue, precisamente, el que le dijo a un guardia civil "oiga agente, sermón o multa, pero las dos cosas no". Fue multa por exceso de velocidad, claro, y abonada con mucho gusto. Lo mismo habría yo hecho si no estuvieran en juego el 25% de mis puntos. Si la cago, asumo las consecuencias, pero no quiero lecciones, así que "venga tú, abrevia y dime que se debe, que llego tarde a currar".

martes, septiembre 11, 2007

LA BIBLIA, ESA METÁFORA

Todo el mundo sabe, o debería saber, que la Biblia es una gran metáfora. Tiene la virtud de recoger una serie de valores universales como la solidaridad, la honradez o la justicia, pero sigue siendo una metáfora. A imagen y semejanza de otros libros sagrados, además, establece normas de comportamiento basadas en un sistema de 'palo y zanahoria' que debieron ser fundamentales para conseguir cierto grado de paz y orden social en tiempos muy, muy lejanos, tanto como la galaxia de Star Wars.

Así, si algunos no comen cerdo, por ejemplo, es porque antaño el cerdo era portador de múltiples enfermedades. Y si otros no beben alcohol es porque las bebidas destiladas tienen efectos deshidratadores, lo que supone un problema cuando el sol no da tregua. Lo mismo sucede con otros muchos mandatos religiosos, convenios colectivos disfrazados de divinidad, en definitiva.

Volviendo a la metáfora, incluso los curas de mi infancia decían que la Biblia estaba redactada a base de recursos literarios e imágenes para que la gente sencilla las comprendiera. Hoy, creo que sólo los fanáticos, los iletrados y los que las pasan tan putas que sólo encuentran consuelo en la esperanza de la vida después de la muerte pueden creer según qué cosas. Por poner un par de ejemplos claros, que Jonás vivió dentro de la ballena como si del mismísimo Pinocho se tratara o que la virgen María se quedó embarazada sin conocer varón.

No sé en qué grupo se encuentra este tipo, pero más le valdría no haber leído jamás el libro de cabecera de los cristianos. Especialmente un pasaje, ahora veréis por qué. Resulta que, a sus treinta primaveras, se cortó el pene y lo tiró al retrete porque "no quería pecar más". A grandes males, grandes remedios, como decía el otro.

En fin, como intuyo las razones que le han empujado a dejarse la pelvis como un solar, deduzco que se trata de un perturbado y no de un ultra religioso. De haber sido así, habría aprendido a dudar y a confiar en su propio criterio tras comprobar que, a pesar de lo que dicen por ahí, aún conserva la vista. No estan fiero el león como lo pintan y, si Dios existe, nuestros vicios solitarios o compartidos deben ser la última de sus preocupaciones.

martes, septiembre 04, 2007

QUE PASE EL SIGUIENTE

En mi entrada anterior amenacé con postear sobre el debate sucesorio que ha provocado Gallardón y aquí estoy, bien remangaditos los puños de la camisa y las perneras del pantalón para que no me salpique la mierda y dispuesto para la tarea. También dije que pasados unos días, este toro, lejos de perder fuerza, se iba a crecer en el tercio de los varilargueros Francino y Losantos, el cara y la cruz de las ondas españolas. Así ha sido. Y es que, mientras los banderilleros de la COPE ponían palitroques en todo lo alto al alcalde por ser un trepa y a Fraga por no haberse aplicado el cuento, los de la SER pasaban en falso por delante de una encuesta hecha a medida y a la carrera para cuestionar el liderazgo de Rajoy.

La noticia ha sido protagonista de las charlotadas matinales que protagonizan los habituales mansos desde el lunes. Más de uno y más de dos, de hecho, se han convertido en serios candidatos a meterse en el pellejo del bombero torero de tanto perderse el respeto a sí mismos. Si la norma en estas tertulias es pasar la mano por el lomo del amigo, en el ruedo pre-electoral se tornan empalagosas hasta la náusea, no aptas para diabéticos. Es cierto que Gallardón víene arreando desde atrás hace años y que puso la muleta primero. Tan cierto como que Manolo Fraga entró al trapo con una alegría impropia de un semental indultado y tan cierto como que Zaplana se acochinó en tablas diciendo que el proceso de sucesión no se planteará hasta dentro de ocho o doce años. Ahí es nada.

¿Y ahora qué? Pues ahora el mal ya está hecho y cada uno tiene que saber encajar la parte que le toca. Como dice el refrán, "el que tiene la lengua larga, tiene que tener las costillas duras". La situación de Fraga es equiparable a la de cualquier ex presidente: calladitos están más guapos. La de Zaplana, como la de Acebes, no debería ser ni situación porque no debería estar ahí -por lo menos tan visible-, aunque debería saber que las sucesiones están marcadas por los resultados electorales. El que pierde puede tener otra oportunidad, depende del cómo, pero el que fracasa obtiene un despacho en la sombra o en Bruselas, lo mismo da, y causa baja inmediata con honores por los servicios prestados.

¿Y Gallardón qué? Al alcalde de Madrid lo dejo para el final, que la ocasión lo merece. Creo que es un gran político, bueno en el diseño de las líneas maestras y eficaz en el cuerpo a cuerpo. Hay quien critica que no era el momento de postularse para formar parte de la candidatura de marzo, pero es precisamente ahora, antes de las elecciones, cuando puede presionar. Sabe que es un activo para el partido y el partido también debería saberlo. En principio, parece que están condenados a entenderse, pero las (legítimas) aspiraciones políticas de Gallardón son un problema para el PP, mientras que su problema es una mala posición de partida en la carrera de la sucesión. La solución, entonces, pasa por hacérselo por su cuenta, que los años no pasan en balde para nadie.

¿Se desvinculará Gallardón del PP y se presentará como candidato a La Moncloa por una formación independiente? En ese caso, ¿conseguiría ser socio de Gobierno en la primera legislatura? Y por último, ¿tendría posibilidades de aspirar a la presidencia cuatro años más tarde? Ni puta idea, oiga, pero más les valdría amigarse porque, si por un lado parece que el gran damnificado sería el PP, por el otro está claro que no hay nada más incierto que el futuro. Mientras Rajoy guarda la ropa, en Ferraz continúa el peligro de incendio de tanto frotarse las manos. ¿Y Rato qué? Rato ya veremos.