"Cuando un verdadero genio aparece en el mundo, lo reconoceréis por este signo: todos los necios se conjuran contra él" (Jonathan Swift, 1667-1745)

jueves, noviembre 30, 2006

UN DÍA COMPLETO

Ayer pasé todo el día en la burgalesa Aranda de Duero visitando las instalaciones de una industria alimentaria. Filias profesionales aparte, la verdad es que impresiona y, además, resulta curioso que lo más impresionante sean máquinas que funcionan desde hace décadas, mientras que los últimos avances en materia de tecnología, trazabilidad y seguridad alimentaria, aún siendo los más importantes para el consumidor, te dejan tibio. Elemental, querido lector, porque esa tecnología es pequeña y poco vistosa, y nosotros comemos, bebemos, deseamos y hasta matamos con los ojos. Caballo grande, ande o no ande.

De noche y de vuelta a los madriles, paseíllo por el barrio de La Prosperidad, donde los hosteleros intentan revitalizar la zona con una semana de tapas, vino y cava a precios especiales. Evento correcto, aseado, dependiendo del local de turno. De pronto chivatazo: Loquillo está cenando en un japonés por la zona del Bernabéu y yo con estos pelos. Fui a regañadientes y cuando llegamos ya se había ido. Mucho mejor porque no hubiera sabido muy bien qué decir y un saludo, así sin más, como que no. A los mitos, casi mejor verlos desde abajo, que a lo peor resultan ser unos gilipollas y al final, decepción tras decepción, los pedestales se quedan huérfanos.

Al final me tomé una copa con los chivatos, los hermanos Moltó, que son Álvaro, al que le gustará que diga que es maestro antes que profesor, y Eugenio, al que le gustará que diga que ayer tenía aspecto y siempre voz de Jorge Martínez, el cantante de Ilegales. El primero por fin ha cobrado y amenaza con pulírselo todo, y el segundo tuvo un grupo llamado Paté de Pota que, por los estribillos que me cantó, bien podría tener influencias de los rockeros asturianos. Después de esa copa cayeron tres más en Mynt, una reestrenada sala de conciertos que ocupa el lugar que antaño ocupó Ludwig (Castellana, 95, en los bajos de Torre Europa).

El local promete buenas maneras y mejores conciertos. Tiene un escenario amplio, con muchas posibilidades, y unos medios técnicos muy buenos. Ayer subía y bajaba gente de todo pelaje para tocar versiones muy fieles al original, lo que no aporta nada más allá de la diversión de canturrear estribillos de clásicos de hoy y de siempre. El local está bien acondicionado, con barras amplias y bien repartidas, y cubre un vacío entre los locales de conciertos de Madrid con un aforo intermedio entre El Sol y la rebautizada Sala Heineken. Dará juego, mucho más que el vecino Santiago Bernabéu.

PD: Cada vez que me tomo una copa, como ayer, me acuerdo de que necesito un Jaguar E type o el nuevo Ford Mustang Shelby.

lunes, noviembre 27, 2006

A FALTA DE PAN...

El presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Hugo Chávez, acaba de parir por la vía del merchandising a Chavecito, un muñeco a imagen y semejanza de sí mismo, que se vende mejor que las rosquillas en esos mítines multitudinarios tan propios del populismo que practica como de las democracias de partido único, ya sabéis. La criatura no tiene nada que envidiar a Barbie. Más bien al contrario, pues además de contar con un nutrido fondo de armario, da encendidos discursos. "Convoco a mi pueblo, al pueblo bolivariano, a todos ustedes, a trabajar sin descanso". Me imagino las versiones de trapo de algunos políticos y se me erizan los pelos del cogote.

Recuperada la presencia de ánimo que me caracteriza, una segunda reflexión tiene consecuencias más reveladoras a la par que congojantes. Quizás sin saberlo, o sabiéndolo, lo que da mucho más miedo, Chávez ha dado con la piedra roseta de la política actual, ha exprimido los manuales de gestión y se ha quedado con la esencia. El histrión venezolano acaba de dar con la metáfora perfecta del ejercicio de la política. Un monigote vestido para la ocasión que recita un discurso que, a base de repetirlo sin tregua, se ha convertido en dogma y ha perdido su función pública.

Según mi particular opinión, la política es una ciencia que tiene mucho de arte y viceversa, que no pretende otra cosa crear las condiciones necesarias para que la gente tenga la oportunidad de prosperar en paz. Partiendo del consenso o de la discrepancia, el fin debe ser ese. Sin embargo, en la actualidad ni lo uno ni lo otro. Gobernar se ha convertido en un fin en sí mismo, de manera que si hace falta enfrentarse en temas en los que lo más fácil sería el acuerdo, pues se busca la manera de hacerlo.

Y si hay que negar la mayor se niega. Y si no se puede ceder ni medio metro no se cede. Con este panorama lo mismo da tener políticos que chavecitos, apenas hay diferencia. La más importante es que los muñecos, convenientemente 'instruidos', la cagarían con menos frecuencia. Y lo mejor de todo es que cada uno puede ver reflejado en este texto el proceder de su particular enemigo político. Curioso, ¿no? La política ya no es lo que era y nunca fue como es ahora.

Sólo falta que Chavecito y Barbie den una lección a los presidentes del mundo y demuestren que hay alternativas al enfrentamiento. La rubia de oro anda tonteando con un surfista australiano, así que va a necesitar algo más estimulante que discursos políticos para llevarse el gato al agua.

viernes, noviembre 24, 2006

LA CANCIÓN DEL VIERNES 24 DE NOVIEMBRE

Con el post de hoy planteamos uno de los debates musicales más polémicos junto con el de la autoría de los primeros punteos del heavy. O lo que es lo mismo, ¿Beatles o Rolling Stones? Yo me quedo con los Rolling Stones sin dudarlo. Por su música, porque el balance de su carrera es demoledor, y por su actitud. No la de ahora, evidentemente, pero sí la de entonces. Lo que tengo muy claro es que no pienso volver a pagar una entrada de their satanic majesties tras el choteo de su última gira, aunque nadie ponga en tela de juicio que no han necesitado morirse para ser leyendas del rock. Por cierto, ¿alguien se cree que Keith Richards se cayó de un cocotero?

Con una discografía envidiable en el zurrón y una colección importante de clásicos básicos, está claro que a estos cuatro se la trae fofa el tema de la piratería, no como a otros. Llevan casi una década editando discos que no son más que excusas para emprender otra gira multimillonaria, un auténtico cuerno de la abundancia que permite fletar varios aviones para ir montando los escenarios de los próximos conciertos mientras se celebra el anterior, movilizar a cientos de personas, financiar todos los caprichos y, visto lo visto, contratar pólizas de seguros que corran con los gastos de cualquier imprevisto.

Y eso que la época de sexo, drogas y diálisis es cosa del pasado, de aquellos años salvajes en los que, curiosamente, Richards aún parecía humano. Superados también los años de la ambigüedad sexual de Jagger, nunca han dejado de hacer es coleccionar valquirias. Todos los que han pasado por la banda, también los que palmaron, pueden presumir de un catálogo que daría para varios calendarios Pirelli. Buenas influencias no les faltan, pues Ron Wood compartió banda con Rod Stewart, otro que deja en anécdota la teoría del Marqués de Sade que señalaba que la edad del la mujer tenía que ser la mitad de la del hombre más uno (30/16, 40/21, 50/26…).

La última vez que le vi a Keith Richards en televisión, comentaba sin reparos que Dios era el quinto Rolling Stone, que le gustaba lo que hacían y que su dedo era la antena que recibía las canciones que el altísimo le enviaba. Yo creo que Jagger, Wood y Watts ya no le hacen ni puñetero caso, sobre todo este último porque lo que le gusta es tocar jazz en locales pequeños y dibujar, pero saben que sin su guitarra no gira la rueda. Supongo que la experiencia religiosa obedece a una conversión tardía porque de lo contrario no se entienden sus devaneos con el lado oscuro.

Si hay que definir su música, lo más significativo es que tiene un sello especial, cuando la escuchas sabes que son ellos, son perfectamente reconocibles. En esta ocasión lo demuestra el ‘Sympathy for the Devil’ en Los Ángeles de la gira americana del 69. Los encargados de seguridad fueron los Hells Angels y cuentan que mientras tocaban esta canción un negro se acercó al escenario y los moteros, pensando que llevaba un arma, lo acuchillaron. Se dice que en el ‘Live in Japan’ de Deep Purple también murió un tío, pero en ese disco parece que se escucha un tiro. Verdad o leyenda, lo cierto es los Rolling Stones estuvieron muchos años sin tocarla.

PD: El personal homenaje de Loquillo a esta banda.

martes, noviembre 21, 2006

Y PARECÍA DISTINTO

No soy seguidor de la actualidad rosa, pero tampoco soy impermeable y el bombardeo de este tipo de programas es tal que, antes o después, acabas enterándote de lo que se cuece en la hoguera de las mezquindades. Últimamente me topo un día sí y otro también con Julián Contreras Jr., el benjamín de Carmina Ordóñez. Además del cambio físico evidente que ha hecho que el chavalín se convierta en chavalote -gañán como pocos pero chavalote-, hay un cambio nauseabundo que ha hecho que la víctima se haya convertido, si no en verdugo, por lo menos en uno de esos buitres que viven de la podredumbre. En una ocasión, me contaron que los buitres devoran la carroña empezando por los ojos y el culo porque son las partes más blandas y fáciles de desgarrar. Pues Julianín, al que se le desconoce oficio alguno, debe ser un gran aficionado a la ornitología porque ha tomado muy buen ejemplo de cómo y por dónde.

Lleva unas semanas de plató en plató sobrecogiendo, léase poniendo el cazo, a cambio de contar las verdades y mentiras de un libro de recuerdos sobre su excesiva madre. De esta forma, lo más íntimo se hace de dominio público. La historia se repite como el ajo, pero, al fin y al cabo, está haciendo lo mismito que habría hecho la Ordóñez si aún viviera. El título del libro, 'Querida Mamá', ya repugna por sí solo, pues intenta teñir de bisoñez y ternura infantil el acto de un miserable cabrón que es capaz de vender a su madre incluso muerta. Y todo lo envuelve con una cara de compungido tan de farol que no llegaría ni al primer descarte. El artificio perfecto para la historia de una madre caprichosa y descuidada, contada por un mamón que se presentó como hijo ejemplar y se ha destapado como excelso mercader de vísceras al que ya no creen ni sus propios muertos.

Debe ser cosa de familia porque sus dos hermanos de madre, los Rivera Ordóñez, como buenos taurinos también son buenos aficionados, pero en este caso a las exclusivas millonarias. Por lo menos ellos, tan cornudos como son, han tenido la decencia de no entrar al suculento trapo de los difuntos como un Miura a la salida chiqueros. Julianín, de momento, ya ha aprendido que si los niños vienen con un pan debajo del brazo, hay muertos que dejan un banquete listo para servir a miles de euros el cubierto. A veces me preguntaba si Carmen Ordóñez no tuvo exactamente lo que se merecía, lo que se buscó a pulso. Ahora me pregunto si su hijo, visto lo visto, no tuvo exactamente la madre que se merece. ¿Estaría orgullosa Carmina de la soltura con la que se desenvuelve el chaval? Viendo la foto, estoy convencido.

viernes, noviembre 17, 2006

LA CANCIÓN DEL VIERNES 17 DE NOVIEMBRE

La canción de hoy es parte de la banda sonora de mi juventud, concretamente de mis años mozos de BUP. Recuerdo como si fuera ayer la primera vez que fuimos a un concierto de Extremoduro, en la mítica sala Canciller, que queda allá por donde acaba la calle Hermanos García Noblezas, cuando los polígonos de Madrid se convierten en descampados y las adolescentes en gitanos con la melena por la cintura. Ya teníamos que estar en COU porque fuimos en coche y tuvo que ser después de febrero porque mi amigo Manuel me regaló todos los discos publicados hasta la fecha y una entrada para el concierto por mi cumpleaños.

En aquella ocasión no diré que éramos los más pijos, pero sí los menos macarras con diferencia. Lo de siempre, que cuando no te pasas es que te estás quedando corto, sobre todo con la mayoría de edad recién cumplida. Volvimos a ver a Extremoduro hará tres o cuatro años en la Plaza de Toros de Vistalegre y entonces ya no éramos unos pipiolos, pero éramos lo más mayores, también con diferencia. Dicho esto, se confirma que para todo hay una edad y que hay himnos generacionales que siguen tocando la fibra juvenil igual que hace diez años. "Somos diferentes, somos iguales", decía el slogan.

Hoy sigo escuchando Extremoduro y me sigue gustando. Lo que pasa es que lo escucho con más desconfianza y cierto pudor, sobre todo cuando echo la vista atrás y me reconozco cantando estribillos con aire de consignas rebeldes que se fueron a tomar por saco no sé qué mañana que me levanté a contrapié. La vida va de eso, de hacerse mayor, y si con dieciocho años Extremoduro me hacía pensar en el futuro, en la frontera de los treinta me recuerda el pasado. Robe también ha cambiado, pero ese es un lujo que sólo se pueden permitir músicos, escritores y artistas en general. Lo que para nosotros es acomodarse, para ellos es evolucionar.

Extremoduro fue y es un grupo de referencia para mí. Y Roberto Iniesta, autoproclamado por derecho propio rey de Extremadura, el primero al que escuché berrear poesías perras, guitarreras y blasfemas, pero con un puntito de ternura macarra, cuando le da por ahí, que es difícil de encontrar. También es el primero al que escuché desbarrar con temas que no admiten coñas, pero en fin, en el pecado va la penitencia y este ha pecado ya como un auténtico cabrón. Probablemente esta no es su mejor canción, pero sí la más conocida. Ojo, que el directo se les va un poco de las manos.

miércoles, noviembre 15, 2006

TORRENTE MADE IN USA

Esta tarde he escuchado en la radio al amiguete Santiago Segura, un tipo que me cae gordo hasta cuando adelgaza. Sin embargo, tengo que reconocerle algunas virtudes, sino artísticas o intelectuales, por lo menos comerciales. Una de ellas es 'Torrente', sólo la primera, por favor, porque el mismísimo Juan Palomo se hubiera quitado el sombrero ante tamaño ejercicio de promoción de una peli zafia, pero con cierta gracia, cuya resaca y famosas camisetas sirvieron para que la promoción de las siguientes se hiciera prácticamente sola. Eso, las ganas de algunos famosotes de hacer sus pinitos y el saber venderse, que, bien mirado, la verdad es que no son pocos méritos.

Mientras supervivía en Australia, pasaron 'Torrente' en SBS, un canal público que ofrecía películas bastante buenas -allí descubrí 'Get Carter', un incunable de Michael Cane que destrozó Stallone en un remake bochornoso-. El caso es que invité a unos amigos a mi modesta morada, donde nunca faltaba una birra, para ver cómo se les quedaba el cuerpo. Y la verdad es que se les quedó regular porque entre lo que veían y los subtítulos que leían, que, dicho sea de paso no hacen honor al texto original, tenían los ojos como platos. No podían creer que alguien hiciera una película así y mucho menos que hubiera tenido tanto éxito. Entonces me convencí de que José Luis Torrente nunca cruzaría la frontera.

Me equivoqué de cabo a rabo, que quiere decir totalmente aunque no sé muy bien por qué. Por la entrevista me he enterado de que Oliver Stone anda detrás de los derechos, aunque por lo visto las condiciones leoninas del contrato no convencen a Segura. A mí, que me gusta el dinero tanto como al que más, tampoco me convencerían. La versión del director es que "Segura como persona es tan despreciable como en pantalla". ¿Y dónde se ha publicado todo esto? Ni más ni menos que en el New York Times. Como puede leerse, explicar a los lectores quién es el protagonista de la película es como explicar a un esquimal qué es la crema bronceadora. Cuentan en el NYT, además, que el propio Stone y John Landis tuvieron un cameo en la tercera entrega de la saga.

A la espera de llegar por fin a un acuerdo, el amiguete sigue con su musical, del que confiesa estar hasta las pelotas dos meses después del estreno. Aunque a mí no me extraña nada porque odio los musicales con vehemencia, en este caso puede ser cierto o, simplemente, una pose más del personaje Segura. Sabríamos la verdad si existieran en España 'fact checkers' como el que verificó que el entrevistado decía la verdad cuando hablaba de sus contactos con la industria de Hollywood. En cualquier caso, es paradójico que se preocupen de corroborar afirmaciones inofensivas teniendo tanto trabajo como tienen con temas mucho más serios. Bueno, qué, ¿nos hacemos unas pajillas?

lunes, noviembre 13, 2006

DON MANUEL, GENIO Y FIGURA

El fútbol es una mina de frases, imágenes y acontecimientos que quedarán para la posteridad. Muchos son obra y gracia de los futbolistas, pero otros tantos se los debemos a los presidentes de los clubes de fútbol, unos tipos que merecen ser objeto de un estudio sociológico propio. Ejemplos destacados son la filosofía de jacuzzi de Jesús Gil, los saltitos de Ramón Mendoza con los Ultra Sur en el aeropuerto de Barajas, las lágrimas de Núñez y los aspavientos de Joan Gaspart en palco del Camp Nou o las famosas partidas de mus de Lorenzo Sanz con cargo a la taquilla del Bernabéu.

Todos ellos son presidentes de la vieja escuela, que han sido eclipsados por las buenas maneras y la diplomacia de una nueva hornada de directivos representada por Joan Laporta y Ramón Calderón. El último exponente de los presidentes forofos es Don Manuel, capaz de poner al estadio del Betis su propio nombre en un ejercicio de humildad sin precedentes o de amenazar a Joaquín con venderlo al Albacete. Ahora parece que se retira un poco del primer plano con una convocatoria de elecciones que no es otra cosa que poner la cara de otro, léase las dos mejillas, para que reciba cuando la afición lo estime oportuno.

Es tan cierto que las presidencias de los clubes necesitaban un barniz de modernidad como que vamos a echar de menos a personajes como Lopera. Os dejo una de sus citas épicas en versión de la no menos épica 'El Señor de los Anillos'. "Estábamos en la UVI…".

viernes, noviembre 10, 2006

LA CANCIÓN DEL VIERNES 10 DE NOVIEMBRE

La canción de este viernes es de la infravalorada Orquesta Mondragón de Javier Gurruchaga, uno de los tipos más polifacéticos de la escena nacional. Sus frecuentes apariciones sobre los escenarios, así como sus intervenciones en cine, teatro, televisión y radio, le avalan para definirle como un auténtico showman. Si nos ponemos un poco pedantes, bastante pedantes, en realidad, podríamos decir que Gurruchaga es la versión moderna y con tintes de trovador del hombre del Renacimiento. En cualquier caso, una voz resultona, que aguanta bien el cambio de registro, y un estilo diferente entonces y ahora.

Sin duda, es uno de esos personajes que despiertan filias y fobias por igual. Pacifista militante, posiblemente su activismo en contra de la guerra de Irak, de nuevo Irak, le han valido la antipatía de algunos que posiblemente olvidan que es uno de los pocos artistas que ha dado la cara frente a ETA. También le pasó factura el escándalo del 'caso Arny', del que finalmente fue absuelto, aunque lo raro es que no saliera con los pies por delante, pues una vinculación con la prostitución de menores podría arruinar la carrera de cualquiera. La rectificación, por supuesto, no tuvo el mismo bombo que la noticia.

Pese a todo, es de ley reconocer el talento tanto de Javier Gurruchaga como de la Orquesta Mondragón. El problema de la banda es que en sus canciones más conocidas, como 'Ponte la Peluca' o 'Ellos las Prefieren Gordas', el chascarrillo y la excentricidad del cantante eclipsan la calidad de una banda que suena muy bien y mejor, según me contaron, en directo. ¿Y el problema de Gurruchaga? Que está a punto de ser devorado definitivamente por su personaje, un álter ego de John Lennon que, a fuerza de repetir el mismo discurso corre el peligro de ser más previsible que un futbolista en el túnel de vestuarios.

En cualquier caso, este es su personal homenaje a la ciudad de Madrid. Se lo dedico a mi amigo Javier Mendoza, que hoy ha dado sus primeros pasos en la treintena. Esta noche lo celebraremos. ¡Felicidades muchacho!

martes, noviembre 07, 2006

CARNE DE HORCA

Cataluña tiene nuevo Gobierno y Sadam Husein ya tiene condena. El ex presidente iraquí, su hermanastro y el ex presidente del tribunal revolucionario que condenó a muerte a 148 chiíes en 1983 han sido condenados a morir en la horca. Sadam, no me extraña, prefería morir frente a un pelotón de fusilamiento, pero eso ya es lo de menos, que la suerte de la horca bien ejecutada pasaporta al otro barrio por desnucamiento antes que por asfixia. Lo que me interesa de esta historia no son las predilecciones del dictador, sino las consecuencias que pueden tener tanto su muerte como el proceso anterior que ha desembocado en esta sentencia.

Que Sadam es un indeseable y un asesino no se discute, es un hecho. Que esta guerra de Irak no tiene nada que ver con la primera tres cuartos de lo mismo, pues aquella fue consecuencia del intento de la invasión de Kuwait por parte de las tropas iraquíes y ésta se ha justificado en la existencia de unas armas que después resultó que no existían. Aunque no sirva de consuelo y la cagada ya no hay quien la limpie, Blair y el propio Bush han reconocido el error, pero el ex presidente Aznar aún no ha dicho esta boca es mía. Ni nadie en el PP, que donde manda patrón no manda marinero. Claro que una cosa es decir que te equivocaste y otra decir que te equivocaron, que lo primero es humano y lo segundo es de torpes.

Volvamos al tema del que estábamos hablando, la condena a muerte, que no está nada mal como primera medida importante del tribunal de un país revestido de una democracia constitucional promovida y patrocinada por Estados Unidos. Creo que el antiamericanismo es una postura ridícula, pero lo es aún más tragar con todo porque venga de la primera potencia mundial, algo que más de uno y más de dos esgrimieron como argumento para apoyar la guerra de Irak. Lo de la horca es una cuestión menor, como decía antes, pero el recuerdo de tantos y tantos villanos ahorcados en 'westerns' de Hollywood es, como mínimo, poco elegante.

La cuestión de fondo es si Sadam, acusado de genocidio y crímenes contra la humanidad, no debería haber sido juzgado por el Tribunal Penal Internacional. De esta forma, se habría disimulado la mano que mece la cuna, la misma mano que entró a saco en al país, monto la de Alá, luego una democracia que hace buenas a las de las repúblicas bananeras y ahora no sabe cómo irse sin que el remedio sea peor que la enfermedad. Por otra parte, ¿cuándo se va a ejecutar la condena? Si se hace en el corto plazo, quedarán delitos por juzgar y víctimas sin justicia. Y si hay que esperar a que los tribunales terminen el trabajo, Sadam no vivirá tantos años. Por lo tanto, ¿tiene sentido esta pena de muerte para algo más convertir a Sadam en un mártir de la resistencia?

viernes, noviembre 03, 2006

LA CANCIÓN DE VIERNES 3 DE NOVIEMBRE

El post de hoy es complicado porque podría ponerme a escribir y no parar sobre Elvis Aaron Presley. Desde mi punto de vista fue, además del más grande, la primera estrella mundial de la música. Patentó un nuevo estilo y su impresionante voz fue la primera en generar unos ingresos que ríete tú de lo que gana ahora cualquier galáctico. A mediados de los 50, los ingresos anuales de El Rey se contaban por millones de dólares, cifras absolutamente desorbitadas para la época. En buena medida gracias a su representante, el coronel Tom Parker, su caché daba para mansiones, ranchos, aviones privados, autobuses personalizados, cadillacs, motos y toda una trouppe de amigos a sueldo que incluía a Vernon Presley, su propio padre.

Tan mimado en su infancia como podía serlo el hijo de una familia pobrísima de Tupelo, por empezar desde el principio apuntaremos que tuvo un hermano gemelo que murió durante el parto, Jesse Garon Presley. Estudiante mediocre, enseguida destacó cantando canciones religiosas y su paso por el colegio no dejo más que la impresión de estar frente a otro chaval introvertido con un futuro incierto. Tras un breve período como camionero y otro aún más breve como electricista, Elvis llamó a la puerta de la discográfica Sun Records y Sam Phillips grabó sus dos primeras canciones, que fueron el regalo de cumpleaños de su madre Gladys. Su primer gran éxito fue 'That's All Right Mama' y desde entonces hasta el 77 la máquina de hacer billetes no paró de echar humo.

Por no escribir lo que todo el mundo sabe no enumeraré su lista de números uno o cómo conoció a Priscilla cuando tenía catorce años mientras hacía la mili en Alemania, donde comenzó su adicción a las pastillas, o como ésta le dejó por su profesor de artes marciales. Prefiero contaros, por ejemplo, su preocupación porque los Beatles estaban pervirtiendo a la juventud americana. Tanto era así, que no paró hasta que Nixon le recibió en la Casa Blanca. Tricky Ricky alucinó con su forma de actuar y sus peregrinas ideas, pues se ofreció para utilizar sus contactos en el show business para espiar y detener a los integrantes de la banda de Liverpool por incitar al consumo de drogas. No sería por falta de munición porque Elvis temía por su seguridad y, además de ser sheriff de honor en varios condados, podía llevar encima hasta cinco pistolas.

Tras años de éxitos como no se habían conocido antes y después de batir todos los récords, enfiló la cuesta abajo. Huérfano de madre y abandonado por Priscilla, Elvis fue víctima de una depresión y de médicos sin escrúpulos que le recetaban estupefacientes a cambio de buenas sumas de dinero. Claro que para estas cosas no aceptaba un no por respuesta. Algunos de sus amigos, los que dejaron de trabajar para entretenerle y acompañarle en sus giras empezaron a dejarle de lado y tampoco le ayudó que su padre buscara una nueva novia cuando el cuerpo de su madre aún estaba caliente. No bebía, pero se cebaba a pastillas y sandwiches de mantequilla de cacahuete con plátano frito, y dormía con menores de edad que esperaban una 'performance' que el rey no les podía dar.

Lennon dijo que "antes de Elvis no había nada". También dijo que "Elvis murió en el servicio militar". Y la verdad es que, en parte, tenía razón. Por un lado, globalizó la música popular e influyó en toda una generación de artistas con un estilo diferente, marca de la casa, que escandalizaba a los mayores tanto como enganchaba a los jóvenes. Y por otro, es verdad que podemos dividir la carrera de Elvis en cuatro etapas diferentes. La primera, la de las películas. Para olvidar, a pesar de ser extremadamente lucrativas. La segunda, la del chaval inocente que empieza y, sin saber muy bien cómo, tiene el mundo al alcance de la mano. A partir del sesenta, el ejército y la cuesta abajo. Y entre el 60 y el 77, picos de buena salud y ganas como el '68 Special Comeback' o el directo 'Aloha From Hawaii' en el 73, una auténtica joya y uno de los primeros acontecimientos retransmitidos vía satélite tras la llegada del hombre a la luna.

Si tengo que elegir, y en esto es en lo que discrepo con la opinión de Lennon, yo me quedo con los buenos momentos después del año 60, con un Elvis absolutamente seguro sobre el escenario y consciente de que está haciendo cosas que nadie más puede hacer. Os dejo con su última canción en directo, a principios del 77 y con 42 años cumplidos. Elvis volvía a Las Vegas, una ciudad que en su primera visita no le entendió y que conquistó para siempre jamás años más tarde. Se me ponen los pelos de punta. "Señoras y señores, Elvis ha abandonado el edificio".