LOS CANDIDATOS DE ZAPATERO
Madrid y Cataluña, Cataluña y Madrid, están en la picota electoral. Mientras los catalanes apuran el último día de campaña previo a la jornada de reflexión -¿de verdad alguien reflexiona sobre el sentido de su voto?-, los madrileños por fin conocen quién será el candidato socialista para asaltar la poltrona de Gallardón. Espero impaciente el juicio que ha merecido el papel del tripartito más allá del Ebro porque, sin duda, lo que pase en Cataluña y los pactos que puedan hacerse para formar Gobierno, influirá en los pactos que pueda haber en las próximas elecciones generales. En Madrid, mientras tanto, Miguel Sebastián tiene unos meses para presentar sus credenciales políticas. ¿Se hará fotos Calderón con los candidatos como ha hecho Laporta? Poco importa, la verdad.Lo que sí que importa, y mucho, es la operación montada por el PSOE para presentar sus candidatos al Ayuntamiento de Madrid y la Generalitat, dos plazas importantes donde las haya. Curiosamente, la moda socialista de las primarias pasó a mejor vida. Curioso, pero no reprochable puesto que todos hacen lo mismo, así que aprovecho de nuevo la ocasión para pedir a todos los partidos listas abiertas. Otro gallo nos cantaría. En fin, que Montilla y Sebastián han sido puestos a dedo, después de lo que yo considero gestiones poco afortunadas, o por lo menos mejorables, de sus predecesores. Aún así, ¿se convertirán el alcalde de la Barcelona Olímpica y el portavoz de los socialistas madrileños en arrieritos, de esos que avisan "y en el camino nos encontraremos"?
Sinceramente, veo a Maragall con el colmillo más retorcido que Simancas, que desde el 'tamayazo' ha perdido el color y anda con cara de estreñido permanentemente, atónito ante los juegos malabares de Zapatero para encontrar un candidato con opciones de formar Gobierno, aunque sea a base de pactos. Digo esto porque ya le salió al PSOE el tiro por la culata con la designación de Bono. Pregunta retórica: Después de generar tanta expectación, ¿a quién se le ocurre hacer público el nombre del candidato sin tener la conformidad del mismo? Más aún cuando el manchego salió del Ministerio de Defensa escaldado y por la puerta de atrás en una jugada de encaje de bolillos. El primer puyazo electoral se lo ha servido el PSOE en bandeja de plata al propio Gallardón, su enemigo íntimo.
El candidato preferido por los socialistas no ha querido disputar la alcaldía y el que quiere quizás no pueda porque el sambenito de suplente ya no se lo quita nadie. Ya avisó Zapatero el día de la presentación oficial de Miguel Sebastián como aspirante que "en política, cuando se quiere y se puede, se debe". Nunca se sabrá si Fernández de la Vega no quiso o no pudo, pero es evidente que una derrota de la ministra de Presidencia y vicepresidenta del Gobierno habría sido un golpe al Ejecutivo y la comidilla de los tertulianos. Antes de terminar, el presidente se dirigió a Simancas con un enérgico "Rafa, aquí está nuestro candidato". Me pareció cruel, pero el bueno de Rafa nada, con la misma cara de siempre, sufriendo en silencio. Desde luego, encaja como nadie.







