"Cuando un verdadero genio aparece en el mundo, lo reconoceréis por este signo: todos los necios se conjuran contra él" (Jonathan Swift, 1667-1745)

viernes, julio 28, 2006

BREVE APUNTE MUSICAL



He asistido a dos conciertos en el remozado Palacio de los Deportes de Madrid. El primero fue de Coldplay y el segundo, anoche, de los Who. No hay color. Y eso que ayer tocó el 50% de la legendaria banda. Perdonad que me ponga pesado, pero estoy harto de grupos descafeinados, de cantantes afectados con voz aflautada, de canciones arrítmicas, de que se marginen a las guitarras y de que me vendan burras. Lo de los Who fue un concierto, lo de Coldplay fue otra cosa. Sin pasión ni energía no hay conciertos. Y no lo digo sólo por Chris Martin y los suyos.

Era la primera vez que los Who tocaban en España, así que había mucha gente, unas 10.000 personas según la prensa. También había mucha militancia mod que anoche estaba donde tenía que estar, con toda su iconografía a punto. Ser mod mola mucho, creo. También había algún huevón con ganas de demostrar que había estado en la última edición del FIB. En fin, que el ambiente era bueno, la compañía mejor y la incógnita era saber si los 42 euros por barba habían merecido la pena. Algún día habrá que hablar de la incidencia que tienen el precio de los conciertos en el IPC.

Macroeconomía aparte, con este tipo de grupos que llevan cuarenta años de música a los lomos te pueden pasar varias cosas. 1) Que se hayan perdido el respeto incluso a sí mismos, como Bill Wyman, y la indecencia campe a sus anchas por sus conciertos. 2) Que estén correctos, cumplan dignamente, cobren y listo, como suele hacer Bob Dylan. 3) Que tengan un repertorio tan cojonudo y un montaje tan espectacular que lo demás importe poco, como los Rolling Stones. 4) Que al punto anterior le añadan ganas y un puntito de rabia.

Eso es lo que hicieron anoche Roger Daltrey, con muy buena voz, y Pete Townshend, con mejor guitarra y su clásico molinillo. Para ser justos, hay que decir que estuvieron muy bien acompañados por el resto de los músicos. Me descubro ante estos abuelos, capaces de ofrecer un concierto contundente y con talento, y de conectar con un público que, salvo excepciones, no había nacido cuando los Who cabalgaban la cresta de la ola.

PD: Saludos a los dos colgados que completamente solos y debajo de una de las pantallas gigantes del recinto practicaban air guitar imitando los solos de guitarra.

jueves, julio 27, 2006

EL DÍA DE LA MARMOTA

Efectivamente, en cuanto llega el verano tengo la sensación se estar viviendo el puto día de la marmota como si fuera el intermitente Bill Murray. Llegar los rigores del estío y recuperar la sensación de vivir en un bucle de Matrix es todo uno. Un día sí y otro también, se repiten las clásicas noticias estacionales sobre atascos y accidentes de tráfico, las vacaciones de los famosos, la ola de calor, la huelga de los pilotos de Iberia, las amenazas de los maquinistas de la Renfe, el bendito Tour de Francia… Si no fuera por el enchironamiento del novio de la Pantoja y porque la familia más monárquica y menos real carga con una boca más a bordo del barco de todos, apenas distinguiría este verano de los anteriores.

Una de las situaciones que más influencia tiene en este déjà vu permanente en el que vivo es la pretemporada de los equipos de fútbol. Todos los afiliados al club de los que mejor viven trabajando menos van llegando a las concentraciones de sus respectivos equipos. Comienzan las palizas físicas, los test de resistencia, aparecen las agujetas y las ampollas, florecen las declaraciones de buenas intenciones como los burdeles a orillas de las carreteras, la triste prensa deportiva se hincha a difundir rumores y se golea a equipos de aficionados para demostrar la oportunidad de los nuevos fichajes. Es evidente que el fútbol vive un reload continuo.

Exceptuando los resultados de los partidos, estamos ante uno de los submundos más previsibles que se puedan imaginar. “Hay que ir partido a partido”, “el contrario también juega”, “nunca hablo de los árbitros”, “tenemos más ganas que nunca” y “no ha podido ser” son algunos ejemplos de frases que se van a repetir hasta la saciedad. Incluso las mancebas de los futbolistas son perfectamente reconocibles a la legua. En fin, que mientras la marmota decide si asoma el morro para inaugurar la Liga, FC Barcelona y Real Madrid, deberían ir levantando un monumento a Luciano Moggi. ¿Y Capello qué? ¿Se enteró por la prensa?

PD: Los resultados de las selecciones inferiores de fútbol también forman parte de la conspiración veraniega. La Sub19 jugará este sábado la final del Europeo. Ganen o pierdan, volveremos a preguntarnos por qué la selección absoluta no es igual de competitiva y pediremos minutos para el futuro del fútbol español. Más de lo mismo.

viernes, julio 21, 2006

A VECES SOBRAN LAS PALABRAS...



Y otras veces sobran unas cuantas copas. Es un vídeo bastante conocido, pero no me resisto a postearlo. Fernando Arrabal es tan colosal como su borrachera y el contexto, una tertulia de intelectuales presidida por Fernando Sánchez Dragó, no hace sino conferir más valor aún a la gesta. Un amigo buen siempre cuenta lo mal que lo pasó Don Joaquín Sabina cuando dejó de tomar copas con los músicos para tomarlas con los poetas y descubrió que estos últimos bebían mucho más que los primeros.

Según leí en un entrevista con el propio Arrabal, él nunca bebe, pero aquella noche se enchufó una botella de orujo en casa de un amigo antes de ir al plató. No está mal como primer coqueteo con la bebida. El porqué le dejaron participar es otro tema, además de un misterio. Arrabal dice que no se acuerda de nada y yo, así pasen 100 años, lo sigo disfrutando como la primera vez. No es el único que ha salido borracho en televisión. Haced memoria y ya veréis cómo sale una lista considerable.

martes, julio 18, 2006

INFIDELIDAD A LA CARTA

El pasado viernes, varios amigos comentábamos copa en mano varias historias de cuernos y, por casualidad, acabo de encontrar una web de la que oí hablar en su momento. Fundamentalmente, elabora coartadas a medida para aquellas personas que quieran echar un cohete sin que se entere su pareja o escaquearse del trabajo sin que el jefe sospeche. Sin embargo, como tira más la teta de lamer que la carreta de labrar, la pregunta que se plantea en la portada del sitio es la siguiente: ¿sería infiel si nadie se enterase? Si la respuesta es sí, The Misty Blue ofrece servicios de ‘ausencias justificadas’, ‘mensajes de evasión’ y un ‘servicio personalizado’ con invitaciones a congresos, reservas de hoteles y billetes de avión. Todo completamente falso, claro.

Al margen de la desconfianza que pueda generar este sitio concreto y otros similares que se anuncian en Internet -poner la infidelidad en manos de terceros parece arriesgado-, la pregunta suscita algunas cuestiones interesantes. En primer lugar, habría que determinar hasta dónde llega la infidelidad, concepto que, en el caso que nos ocupa, el diccionario define como “falta de lealtad que una persona debe a otra”. Así las cosas, ¿sería desleal mirar a esa vecina que todas las tardes pasa por delante de tu casa paseando al perro? ¿Y entregarse a los placeres de Onán, un adelantado a su tiempo? O pero aún, ¿es desleal la persona que tiene un sueño de los denominados húmedos? ¿Existe la infidelidad inconsciente?

Estoy haciendo de abogado del diablo, pero, bien mirado, ¿qué diferencia hay entre comprar un Playboy en el kiosco para dar cuenta de él o pagar a una señora para que dé cuenta de uno? Escribiendo según lo pienso, y cuestiones morales aparte, en ambos casos se desembolsa una cantidad de dinero a cambio de alivio. Es de justicia reconocer que los honorarios de la señora pueden privar de alimento a tu prole, pero el mecanismo acción-reacción es esencialmente el mismo. Es un tema peliagudo, aunque la postura generalizada de consentir flirteos y actitudes juguetonas, y condenar una cana al aire como el peor de los pecados me parece bastante hipócrita.

Quiero dejar muy claro que estoy absolutamente feliz con mi situación actual, lo cual no es óbice -¿verdad, Jota?- para que me pregunte si el ansia de poseerlo todo no habrá desembocado en un modelo de convivencia tan extremadamente inestable como imposible de cumplir en la mayoría de los casos.

miércoles, julio 12, 2006

QUE SE JODA EL CAPITÁN JACK SPARROW

Madrid, 22.00 horas del martes 11 de julio. A mi espalda los Jardines de Sabatini y enfrente el Palacio Real. Entre medias, un escenario austero forrado de lonas negras. Sobre él un taburete y sobre éste, la raquítica y alargada estampa de Mr. Willy Deville. En un post anterior ya hice una breve referencia a este fulano de culto y leyenda, pirata, licántropo y hechicero a partes iguales. Ha paseado tantas veces por la delgada línea que separa a los vivos de los muertos que, al contacto con esa piel fría con la que se podría liar un pitillo, uno piensa si el muy cabrón no será realmente un vampiro, un ser de ultratumba que se despereza sólo para subir al escenario.

Bien ceñido, de blanco y negro, y con los cojones en la garganta, desgarró un buen repertorio de rhythm & blues con reminiscencias cajunas y algunas versiones de las de verdad, de las que aportan algo diferente del original. Ni siquiera merecen que los cite, pero los fraudulentos M Clan deberían tomar nota. Y así durante una hora y media larga en la que se fumó un cigarro detrás de otro. Del resto del aliño de la ensalada no hubo noticia aparente y, para demostrarlo, se remangó las puñetas de la camisa y enseñó unos antebrazos que tiempo ha fueron dos coladores. Acto seguido bebió un trago de agua, aseguró que sabía a pis de caballo, dio otro trago a la botella para confirmarlo y cantó un Junkie’s Blues trufado de nostálgicos snifs que demuestran que quien tuvo retuvo y que sarna con gusto no pica.

Durante los conciertos disfruto especialmente cuando los artistas no se ciñen estrictamente a los temas seleccionados y se toman un respiro de vez en cuando para dirigirse al respetable. Son pequeños detalles que dejan ver a la persona que hay detrás del personaje. Era curioso, además, el contraste entre la voz grave que cantaba y la voz aguda que hablaba. Anoche habló y mucho, y se le fue el santo al cielo una y mil veces. En ocasiones parecían auténticos viajes astrales. En una de tantas, el santo no volvía ni a tiros y, tras un silencio casi preocupante, un “heyyyyyy, there’s no moooooon tonight” lo devolvió al mundo real. Entre canción y canción saludó a los inquilinos del Palacio Real, que estaban “watching MTV” y bromeó con la gente.

Salí contento del concierto, decepcionado con la organización y una audiencia que mayoritariamente no sabía a qué se enfrentaba, pero contento. Me quedé esperando con mi novia, rematando un mini y echando un cigarro hasta que salió camuflado tras los cristales tintados de un Mercedes. Me sorprendí a mí mismo, pues es la primera vez que hago algo parecido, pero me hizo una ilusión infinita retratarme con el bueno de Willy. En este mundo globalizado, merece la pena la espera si es para estrechar la mano de un tipo que se acaba de escapar del túnel del tiempo, que ha ido y vuelto mil veces, que enseña quilates de oro cuando sonríe y que viste trajes de corsario diseñados por Versacce. Nueva Orleáns, él mismo lo dijo, resurgirá. Amén, salud y suerte.

martes, julio 11, 2006

LOCO POR INCORDIAR

Desde aquel día en el antiguo Palacio de los Deportes hasta los conciertos en La Rulot de Barcelona y en el BEC de Bilbao hace unos meses habrán pasado unos 13 años. De entonces, enfundado en cuero negro, y de ahora, con traje y levita, dos declaraciones de principios. 1993, han pasado dos horas y una botella de Jack Daniels desde la irrupción en escena cuando se encienden todas las luces del polideportivo madrileño: "Parece ser que al alcalde de esta ciudad no le gusta que estemos aquí a estas horas, pero yo he venido para tocar y el concierto se acaba cuando yo lo diga. Alcalde, que te den por el culo". Dicho y hecho. 2006: "Amo el escenario, es el único lugar donde se me permite ser yo. Finalizado el espectáculo (…), a partir se ese instante, mi percepción de las cosas cambia y empieza mi actuación". Desde abajo se nota y, sobre todo, se agradece.

Al frente de la banda se encuentra una rara avis, un pájaro de casi dos metros lenguaraz, orgulloso y castizo -sí, sí, se puede ser de Barcelona y castizo-, esculpido por tantos años de rodaje que va para tres décadas. Si ya le has visto actuar, sabrás que se trata de algo diferente. Si no lo has hecho, hazlo. Hazte con una entrada y seguro que no te deja indiferente. Lo sé porque he invitado a algunos amigos, convencido a otros y aficionado a un par de ellos. El custodio del rock patrio te puede parecer el puto amo o un fabricante de poses, te puede gustar más o menos lo que toca con su banda, pero, objetivamente, no queda otra que reconocer que lo hacen como nadie. A día de hoy, con tres guitarras y un bajo mítico, el sonido es cojonudo y la actitud encomiable, pura energía. Aún más importante, han sabido reciclarse, reinventarse sin renunciar a su pasado y sin engañar a nadie, ni siquiera a ellos mismos, que no es poca cosa.

Todo esto son sólo son algunas migas para encontrar el camino de vuelta a las buenas maneras, pero creo se lo debía. A él y a los que han pasado por la banda a lo largo de los últimos 28 años. Es mi pequeño homenaje por los buenos momentos, por disfrutar encima del escenario y que se les note, por conseguir que sus conciertos resulten baratos, por convencerme de que el mejor siempre será el siguiente, por tener un directo como nadie lo tiene. Porque no todo el mundo consigue que deje de escuchar sus discos porque me saben a poco después de ver cómo sudan sobre las tablas. Porque nadie puede afirmar de manera tan rotunda "qué difícil ser humilde, cuando uno es tan grande". Una frase que se antoja cortada a medida, como las buenas telas para los mejores trajes.

La prueba del delito. Una muestra del concierto celebrado en el Bilbao Exhibition Center. En esta ocasión con Sabino Méndez, socio fundador e invitado especial a la grabación del directo 'Hermanos de Sangre'.