"Cuando un verdadero genio aparece en el mundo, lo reconoceréis por este signo: todos los necios se conjuran contra él" (Jonathan Swift, 1667-1745)

jueves, febrero 23, 2006

PIE DE FOTO: REIVINDICACIÓN ESPONTÁNEA

Tal día como hoy, en 1981, el ex teniente coronel de la Guardia Civil Antonio Tejero & Co. tomaban el Congreso de los Diputados a punta de pistola. Pretendían que España diera un paso atrás, que la democracia cediera. No sucedió. Seguramente, además, la intentona golpista contribuyó a que en las elecciones generales del 82 el PSOE consiguiera la cifra record de 202 escaños (48.3% de los votos). Principio acción-reacción en estado puro. Con motivo de las bodas de plata del fallido golpe de estado, todas las televisiones, como las oscuras golondrinas en tu balcón sus nidos a colgar, volverán a emitir reportajes con más novedades de forma que de fondo. Mientras tanto, Tejero, que lo hizo todo por España, coño, por España, es marginado por la prensa española que, salvo el diario Melilla Hoy, no ha querido publicar su carta en el día de la efeméride.

Unos tres meses y medio después de que el tiro en el techo del Congreso quedara para la historia y los turistas, durante la corrida de la Beneficencia de 1981, la que tradicionalmente reconoce a los triunfadores de San Isidro, saltó al albero de La Monumental de Las Ventas este espontáneo. Se llama Antonio Olmos, también conocido como El Chocolate, novillero entonces y un pedacito vivo de historia 25 años después. En su muleta, un mensaje escrito con cinta adhesiva: “Viva la Constitución”. Según la crónica que publicó El País al día siguiente: “Olmos se fue al toro que no era suyo (ni de nadie ya, lo habían devuelto) y, con el bien aprendido oficio taurino que sí era suyo, dio unos muletazos, en medio del asombro general, primero, y del general regocijo, después”.

El caso es que en el reverso de la muleta se podía leer otro texto: “Nóbel Paz para el Rey”, que sonreía en el palco del coso taurino ante tan valiente muestra de apoyo popular. Para mí un doble de cerveza y un bocadillo de calamares con mucho alioli, por favor. Por pedir que no quede. Reconozco que no siento simpatía por el jefe del Estado y, teorías aparte sobre su actuación durante el 23F -que las hay para todos los gustos-, no entiendo muy bien por qué nadie se cuestiona su utilidad después de 30 años. Sobre todo en momentos como el actual, da la sensación de que algo más sí que podría haber hecho. Como mínimo, y en privado si se quiere, colaborar para que los dos grandes partidos se pongan de acuerdo en tres o cuatro cosas fundamentales para todos.

Por otra parte, mi postura obedece a una simple cuestión de principios. Si vivimos en democracia, no entiendo determinados privilegios que tienen más que ver con casualidades históricas que con hechos probados. Tampoco entiendo el respeto reverencial y absurdo de la mayoría de los medios de comunicación cuando de la monarquía se trata. Sus negocios privados, por ejemplo, que haberlos haylos, deberían estar sometidos al escrutinio público ya que su condición Real ni siquiera está sometida a la voluntad que depositan en las urnas los ciudadanos que les financian. La clase política y muchos trabajadores ven cómo su trabajo restringe la práctica de determinadas actividades. La primera familia de España, en cambio, da la sensación de que pasta a sus anchas por aquí y por allá.

martes, febrero 21, 2006

‘SPANISH NIGHT’ EN MEMPHIS

Junto con ‘Spanish Harlem’ y ‘Spanish Stroll’, el título de este post podría haber cerrado una trilogía española de Willy Deville, ese pirata neoyorquino y canalla vestido por Versace, que desde el barrio francés de Nueva Orleáns presume de sangre irlandesa y vasca, y que cree a pies juntillas en el mito del Loup-Garou. Hace unos cuantos años toco en la sala El Sol de Madrid, pero hubo que esperar a que abarrotaran el escenario de rosas rojas para ver cómo brillaba su sonrisa de oro. Sin embargo, ‘Spanish Night’ no es otra cosa que la fiesta que celebrarán esta noche en la ciudad donde descansa El Rey con motivo del enfrentamiento de los dos españoles que militan en equipos NBA (02.00, Canal+).

Los ibéricos que presenten su pasaporte en la taquilla del FedEx Forum recibirán dos entradas para ver a Pau Gasol (Memphis Grizzlies) y a José Manuel Calderón (Toronto Raptors), además de una camiseta del center de Sant Boi, un invitación a cenar y un descuento sobre las tarifas habituales del Marriot Hotel Downtown. El evento, por otra parte, coincide con la segunda ‘Turn Back the Clock Night’, en la que los Grizzlies volverán a vestir las camisetas de los Memphis Pros de los años 70. Habrá miles de entradas a 10$, pero el público que acuda con disfraz setentero las disfrutará gratis y, por ser una noche especial, bebidas, perritos calientes y palomitas se despacharán a 1$. La imaginación al poder.

Está claro que Gasol es para su equipo, además del jugador franquicia y primer All Star, un importante reclamo publicitario (léase fuente de ingresos). También está claro que los americanos, con los que discrepo en muchas cosas, saben hacer las cosas como nadie cuando se trata de dar espectáculo. Saben explotarlo, saben que tener un buen producto es tan importante como saber venderlo. Desde el merchandising y su página web, pasando por las instalaciones, los servicios y los entretenidos tiempos muertos, hasta las retransmisiones televisivas, no tienen rival, que diría Rosendo. Por tener, tienen hasta un código de conducta para los espectadores. Si la oferta es buena, no me cabe duda de que la prensa acudirá. Sólo hay que presentarlo en un paquete atractivo, tanto como las rosas sobre el escenario de un corsario del siglo XXI. Nos queda mucho que aprender.

jueves, febrero 16, 2006

TALENTED TARANTINO

Hay gente que no lo entiende, pero si me preguntan por la tía más atractiva que conozco, lo único que sale de mi boca desde hace años es “Uma Karuna Thurman”. Posiblemente nada en ella es perfecto, pero el conjunto mejora con creces las individualidades de cualquier otra. Me pasa lo mismo con el cocido madrileño o con el jamón y el tocino, que lo prefiero todo junto. Sin embargo, no sabría elegir entre la rubia con el mono amarillo de ‘Kill Bill’ o la morena a lo Louise Brooks con los pantalones pesqueros y descalza de ‘Pulp Fiction’, entre La Novia o Mia Wallace. Se lo debo a Tarantino, que es capaz sacar lo mejor de 183 cm. de mujer con nombre de diosa hindú.

También tiene mérito haber recuperado para la industria a John Travolta. Más allá de lo que en su día opinara la crítica cinematográfica de ‘Grease’ o ‘Fiebre de Sábado Noche’, lo cierto es que el padre de Jet estuvo en la cresta de la ola con estas películas. Quizás por frases como “te voy romper el dedo con el que haces las pajas a las nenas” o por escenas como en la que no deja de repetir al espejo que es igual que Al Pacino mientras se cepilla el pelo, pero estuvo. Después rechazó el papel protagonista de ‘Oficial y Caballero’, que estaba escrito para él y recayó en el infumable budista de ojos rasgados de Hollywood, y todo fue rodar y rodar…

Tuvo que llegar Tarantino para resucitar al protagonista de la trilogía ‘Mira Quien habla’, ‘Mira Quien Habla Ahora’ y ‘Mira Quien Habla También’, y crear a Vincent Vega a partir de una costilla de Mia Wallace. Tuvieron que llegar el irresistible masaje de pies de la Sra. Wallace, le BigMac, las patas fritas con mayonesa, el jodido milagro del apartamento y la belleza consciente y caprichosa que dijo “quiero ese trofeo” para que ganara el concurso de baile de la hamburguesería retro donde servían Kim Novak y Buddy Holly. Luego ha rodado mucho y malo, pero se ha hecho inmensamente rico. A mi juicio talento desperdiciado. Como el de Nicolas Cage, otro que rellena lingotes con lo que mea. Esa es la diferencia entre Sean Penn y todos los demás.

También le deben mucho al director Jules y un esmoquin morado de Armani que lució en una gala de los Oscar. Butch y la chopper, nunca motocicleta, de Zed. El propio Zed, que está muerto nena, y su primo, el dependiente de la tienda de armas de Springfield. Fabienne y el cangurito, el puto cangurito. El culo de Marsellus, a mil jodidas millas de estar bien, que limpió su honor gracias a dos negros empapados en crack, un taxidermista y la milenaria práctica del medievo. El taxi de Esmarelda Villalobos, asi lo decía Butch, con el fotomontaje de fondo en blanco y negro. El capitán Koons y el reloj que sobrevivió a Hanoi. El pastel de arándanos, la billetera bad mother fucker, la Bella Fuerza 5, Ezequiel 25:17, el no nos comamos las pollas todavía y un largo etcétera.

Todo forma parte de la memoria colectiva de mi generación y es obra del Sr. Tarantino. Para ser justos, sólo de una de ellas, que sin duda es la mejor. Para mí es una película difícil de superar que juega en la liga de las acojonantes. No entiendo mucho de cine y a lo mejor por eso ‘Casablanca’ o ‘Lo Que el Viento se Llevó’ me dejan frío, casi helado, pero tampoco sé de vinos y cuando pruebo uno fuera de lo normal lo reconozco inmediatamente.

jueves, febrero 09, 2006

MORADORES DE LAS ARENAS: PPR

“Que se vayan a tomar por el culo estos españoles, ojalá les exploten los cojones, que vayan al cielo sus cojones y se vaya a la mierda la puta España”. Impresionante y reciente declaración en TV3 del actor Pepe Rubianes, que saltó al pozo de mierda de la fama por hacer buena la interpretación de Andrés Pajares como Makinavaja con su versión televisiva del mismo personaje, un ladrón de poca monta que Ivá popularizó en las páginas de El Jueves (la revista que sale los miércoles). Ni la película ni la serie valían la pena, pero recuerdo de la primera una escena en la que emborrachan a un niño que estaba a su cargo. “Espinete, el amigo de los niños”, canturreaba el chaval.

Al margen de su jodida educación y de su calidad artística, que como demuestran las Campos -la gorda y la menos gorda- hay gustos para todos, y de lo que hubiera bebido Rubianes esa nit de gloria catalana, está claro que este tipo tiene un intestino de ida y vuelta por el que expulsar la ingente cantidad de inmundicia que tiene dentro. Según tenga el día de torcido, unas veces la echa por el culo y otras por la boca. El otro día tocó desagüe superior, pero sus palabras demostraron que el zurullo venía mal digerido, descompuesto, lleno de resentimiento reprimido durante años.

¿Sabéis qué televisión le tenía en nómina cuando hizo Makinavaja? TVE, la pública, la de todos, esa cuya financiación nos explota los cojones a todos los españoles. Creo recordar que entonces no dijo nada de España, pero el otro día se le puso la polla gorda en TV3 con un alegato con el que no soñó ni en sus noches más húmedas. A lo mejor tiene alguna obra de teatro chusca en algún cajón y aquello fue sólo el peaje del estreno. Si así fue, creo sinceramente que se excedió en sus funciones. Un guiño al Estatut habría bastado, pero decidió poner el culo en pompa para que el triparito dispusiera de él libremente. Lo demás salió solo, claro. Me pregunto por qué no explicó antes su postura. ¿Por cobardía? ¿Por dinero? ¿Por las dos cosas?

Rubianes aparte, es curiosa la actitud de muchos artistas españoles que, incapaces de sacar a la gente de sus casas, tragan en contra de sus principios y se hartan de pedir subvenciones que pagamos todos y disfrutan unos pocos. Otra vez papá Estado. La cultura merece más independencia y a los artistas, por su ocupación creativa, se les presuponen más recursos que vivir de una sopa boba que encima sirve el enemigo. Spielberg, por ejemplo, realiza proyectos comerciales que le permiten embarcarse en otros más personales y polémicos. Mientras el artisteo se mira el ombligo, el Consejo Audiovisual de Cataluña tiene la oportunidad de demostrar si sirve para algo.

lunes, febrero 06, 2006

¿CARICATURAS JUSTAS?

La caricatura del profeta Mahoma tocado con un ‘turbante bomba’ ha dado la vuelta al mundo -de nuevo la globalización- y está dando, y dará, mucho que hablar. Hay opiniones para todos los gustos. Unos defienden la libertad de prensa en una sociedad secular, mientras otros denuncian una falta de respeto a los musulmanes. En cualquier caso, queda claro que si alguien podía publicar algo así son nórdicos como daneses, primero, y noruegos, después. Detrás han venido otros medios que se han echo eco de los disturbios para reproducir la caricatura. France Soir fue uno de ellos y el director estaba en la calle al día siguiente. Ardió París y los coches siguen echando humo meses después.

Yo tengo una opinión muy personal respecto a este tema. Por un lado, tengo muy claro que las amenazas terroristas no deben servir para silenciar las críticas. Tan claro como que, por respeto a todos los muertos y heridos, la negación de la responsabilidad individual no debe ser moneda de cambio en ningún proceso de paz, al menos hasta que todas y cada una de las víctimas den su visto bueno. La capacidad de perdonar depende exclusivamente de ellos, el que no quiera hacerlo está en su perfecto derecho y los Gobiernos deben respetarlo. Yo no podría perdonar, desde luego.

Sin embargo, parece evidente que no se puede tomar por terroristas a millones de musulmanes. Primero, no es cierto y, segundo, no es inteligente ¿Cuál es el problema entonces? Que los terroristas islámicos se inmolan y asesinan en nombre de su dios, que su religión tiene un carácter extremadamente radical y militante, que se aferran a ella como a un salvavidas en medio de un mar de pobreza y que el dibujante ha tomado una parte por el todo. No justifico absolutamente nada, pero reconozco que no entiendo cuál era el objetivo de la caricatura.

¿Por qué no intentamos ver el problema desde otro punto de vista? Yo, que no creo en ningún dios, pero valoro muchas de las cosas que hace la Iglesia católica, me pregunto qué habría pasado si la viñeta hubiera mostrado al Papa metiendo mano a un menor en un confesionario. No habría sido justa a pesar de que, según un informe encargado a una comisión laica por obispos norteamericanos, 4.450 sacerdotes fueron acusados de pederastia entre 1950 y 2002 sólo en Estados Unidos. Lamentablemente, la Iglesia no aprovechó la ocasión de obrar de forma ejemplar y condenar con hechos estos actos.

Creo, ahora sí, que las generalizaciones no hacen justicia a nadie. Ojalá que todo el que cometa un delito sea juzgado y pague por ello aquí, en la tierra. En el más allá, si es que existe, que cada uno rinda cuentas ante su propio dios, si es que lo encuentra.