FÚTBOL SOLIDARIO
Lo mismo valía para gobernar el Atlético de Madrid que para ganar el campeonato del mundo de parchís, mecer con una mano la cuna de la ‘costa nostra del sol’ mientras metía la otra en la caja o chapotear en un jacuzzi lleno de señoritas para explicar cómo sacar adelante un matrimonio. Es evidente que Jesús Gil tuvo sus defectos – muchos y gordos, por cierto-, pero siempre me ha parecido que lo más interesante de estas personas hechas a sí mismas, casi siempre a golpe de ladrillo, es la capacidad para desenvolverse con la misma soltura ante una ramera de 1.000 ó 20.000 duros. La universidad de la vida, se suele decir.Ciñéndonos al mundo del fútbol y a pesar de una profunda militancia antiatlética a la que me han empujado algunos hinchas de la ribera del Manzanares, reconozco que Gil me caía bien y tenía tirón. Cuando le escuchaba en la radio el efecto era menor, pero su presencia en televisión ejercía sobre mí una poderosa influencia que me impedía cambiar de canal. "Por allí resopla", dijo alguien. Me pasa lo mismo con Luis Aragonés, cuyas ruedas de prensa me hipnotizan por completo. No pestañeo cuando coge carrerilla, puro espectáculo. Habría pagado por ver cómo le agarró una lorza al del Burgo de Osma y le espetó: “échame si tienes cojones, gordo”.
Cuando murió Gil, en mayo de 2004, la resaca me puso tierno y me birló alguna lágrima, nada raro en mí –algún día hablaré de mi propensión a emocionarme en los grandes eventos deportivos-. Tampoco es extraño que, con motivo de las fiestas navideñas, un partido típicamente español de toreros contra famosos preceda al plato fuerte del ‘I Memorial Jesús Gil y Gil’ que disputarán el próximo 30 de diciembre Atlético y Real Madrid en el Vicente Calderón. Harina de otro costal son los fines benéficos del partido.
¿A dónde irá a parar la recaudación de la jornada futbolera que se celebra bajo el lema ‘un toque contra el racismo’? ¡A las fundaciones de ambos equipos y a la Asociación Madrileña contra la Fibrosis Quística! Supongo que serán las citadas fundaciones las que se encargarán de luchar contra el racismo, que me parece muy bien, pero tremendamente hipócrita viniendo de ellos. Ninguna iniciativa de este tipo merece ningún crédito mientras la cobardía de los clubes siga protegiendo, financiando y promoviendo las actividades de sus respectivos grupos ultra. Son gentuza y a nosotros… nos han vuelto a tomar por gilipollas.

Hoy, miércoles 21 de diciembre, a las 10.12 am hora zulú, declaro inaugurado mi cuaderno de notas rotas con un pequeño homenaje al gran Ignatius J. Really, un espejo para minorías olvidadas, un fenómeno de masas por razones evidentes, abrumadoramente lógico y sagaz a su manera, y dominador como pocos de los estados sólido, líquido y gaseoso que adornan los cuerpos.
